“El monstruo de Junín”confesó crimen de su madre

MATURÍN. El caso de Yerricson Jesús Caviedes Mirabal, el joven de 20 años que confesó haber asesinado a su madre para luego mutilarla con una motosierra, sigue arrojando datos gracias a la confesión del autor y ahora se sabe que antes de matar a la mujer la había prendido en fuego durante una discusión.


El hecho ocurrió el pasado mes de enero 2018, en una vivienda del sector Junín Sur de Maturín, estado Monagas. Caviedes Mirabal fue bautizado como “el monstruo de Junín”; confesó que tras herir a Rosalinda Mirabal, su madre, la prendió en fuego tras rociarla con gasolina. La pelea surgió cuando, al decirle a su hijo que iba a vender la casa, éste se opuso y comenzó la ola de violencia que terminó con el asesinato de la mujer.


Esto ocurrió a mediados de enero, según la confesión del joven, cuando Rosalinda llegó a casa a pedirles desalojo al muchacho y los inquilinos. Yerricson se opuso respondiendo a los golpes contra su madre, por lo que la hirió con una navaja que tenía guardada en la habitación principal de la casa, donde ocurrió la pelea.


Pero la discusión no terminó ahí, Rosalinda lo persiguió, según confesó Yerricson, y lo golpeó aun cuando la madre estaba sangrando. Esto habría enfurecido más al joven y fue cuando consiguió gasolina y la roció, amenazándola con incendiarla. “Ella seguía golpeándome”, dijo.


El joven trató de escapar de la pelea y se metió en otra habitación de la casa, colocando música a todo volumen para no oír los gritos de su madre que, estando rociada con gasolina, seguía reclamándole al hijo. Rosalinda consiguió abrir la puerta y volvieron a agredirse, pero Yerricson volvió a rociarla de gasolina para luego escapar hasta el fondo de la casa, donde siguieron los insultos.


Fue en ese momento donde sacó un yesquero y le prendió fuego.


Tras incendiarla dejó a su madre ahí, quemándose mientras se moría lentamente. El muchacho dejó el cuerpo tirado en el sitio hasta que terminó de calcinarlo, elaborando jornadas para reducir el cuerpo a cenizas durante tres días.


Cuando logró desintegrar la mayor parte del cuerpo de su madre, el joven la picó con una motosierra, luego recogió los restos y los metió en una bolsa negra, llevándola al caño Orinoco de la ciudad de Maturín para que los restos fueran arrastrados por las aguas.
Fuente Caraota Digital