Diego López: Un cinturón negro para la música llanera

Se imaginan una parranda llanera en una playa del mar. Arpa, cuatro, maracas, copleros y muchachas con media luna al oeste y el rumor del oleaje diciendo que la vida es un vaivén.  Quizás esto imaginó el destino el 20 de febrero de 1981, cuando nació Diego López, en La Guaira, estado Vargas.
Hijo de Diego Alcalá López y Nahir Hernández. Además de los estudios, dos pasiones marcaron su infancia. Una, la notable afición por la música llanera. La otra, las artes marciales.

Nociones
Tenía 3 años cuando su abuela Petra López lo cobijó. Ella lo ingresó a la escuela Ezequiel Zamora, en San Julián, Caraballeda. Allí hizo la primaria. En el liceo Juan José Mendoza, también en Caraballeda, cursó el bachillerato.
En la escuela Pablo Castellanos de Macuto, estudió música. Desde la edad de 5 años estudió karate-do con los profesores Jesús Fuentes, Eusebio Ugueto, Francisco Dávila y Carlos Dávila. Obtuvo el grado de primer dan (cinturón negro).

Primera llovizna
La tragedia natural en el estado Vargas en 1999, sacó a Diego López y a su esposa de la orilla del mar. La diáspora los detuvo en las puertas del llano, en los Morros de San Juan, estado Guárico.
Después de establecerse en San Juan de Los Morros,  ingresa como docente de Música en escuelas y liceos de esa ciudad. También, no para recordar las lluvias de Vargas, pero sí para refrescar el alma con las cortinas de agua que la brisa riega sobre la llanura, grabó su primera producción discográfica con el título “Llovizna”. Son catorce canciones. Todas llevan su firma. Para ejecutar este proyecto contó con la ayuda de su primo Thomas Enrique Martínez Galarraga, del maestro bajista y técnico de sonido Gailabi Jiménez, de su esposa y músicos que trabajaron en esta obra musical.

Pluma en mano
Como compositor ha recibido varios reconocimientos. La canción “Al siervo de Dios”, reflejada en su primera producción discográfica “Llovizna”, antes de ser grabada ganó 3 festivales como mejor letra inédita.
En medio de las diversas actividades que cumple, en 2007, Diego López reaparece con una nueva propuesta musical, “Reflexión”. Es un álbum de 10 canciones. De ellas, sólo una, “Fantasía”, no le pertenece como autor. Fue escrita por el poeta Terry José Herrera. Para la concreción del disco, fue apoyado por su hermana Jennifer López, su amiga Yoscelin Marín, su esposa y  músicos que formaron la plataforma musical, como Amado “atila” Alaguy y Adelmar Paz.

Compás sonoro
Nueve años después (2016) lanzó lo que está ahora es su más reciente cosecha musical, “Presente, firme y constante”. Comprende un catálogo de 10 canciones. De nuevo firma 9 de ellas. Sólo “Bellezas del Paso Arauca”, es del desaparecido Víctor Brizuela. En la grabación trabajaron los músicos Enrique Mota y Carlos Rodríguez (arpa), José Gregorio Gómez (cuatro), Alejandro Galindo (maracas) y Adelmar Paz (bajo).

Regreso
De regreso al estado Vargas, entre el canto, la música, la composición y los deportes, cumple funciones como coordinador de Música de la Secretaría de Educación de esa entidad litoral. Y ya, ahora el joropo no se imagina cerca al oleaje en la playa. No, que va. Ahora es una realidad. Diego López lo hace posible.