J.J. González: Canto, promoción y faena de llano

“No se vista que no va” es la canción que mantiene en promoción este cantautor nacido en La Raya, que divide la frontera de Venezuela y Colombia

CARLOS SAN DIEGO

El poblado se llama La Raya. Está en pleno llano. Entre Venezuela y Colombia. Sobre esa geografía horizontal conformada por el estado Apure y el departamento de Arauca, a orillas del caño El Cubarro. De allí, de esas orillas se contemplan los inmensos samanes y masaguaros que sombrean los alrededores del fundo Tierra Grata. Fue en este fundo, impregnado por el olor de los corrales y el humo de los fogones, que nació el 19 de noviembre de 1974, J.J. González, cantautor de música llanera.

Mientras su madre, Rosa Amelia Tovar lo arrullaba, la brisa de las sabanas que viaja hacia el oeste, desde Elorza, lo acariciaba y el sudor del viejo Heriberto Martínez, le daba su temple de hombre con el pecho abierto al sol. Fue quien lo guió desde niño, por deber y respeto a la crianza sin flojera, en las labores que se ejecutan en el llano. De acuerdo a la edad, pasó por las “escuelas” de becerrero, ordeñador, quesero, amansador de caballos, caballicero y caporal, que es el nivel más alto de jerarquía en el desempeño de responsabilidades para el trabajador de hato.

La educación primaria la estudió en la escuela Punto Fijo, ubicada en la vereda del mismo nombre en Arauca. Luego se trasladó a la propia población de Arauca. Allí cursó el bachillerato en el colegio General Santander.  Vivió luego más de una década en el corregimiento Todos los Santos de Arauca. Ahí destacó como activista social y cultural.

En el año 2000, retorna a Venezuela por el municipio Páez del estado Apure. Se radicó en la parroquia Aramendi, donde además de cantante y compositor se desempeña como productor agropecuario en el fundo El Comienzo. Pero también impulsa a talentos emergentes del canto y las manifestaciones de la cultura llanera. Hacer ese aporte en el cultivo de los nuevos valores que escucha en los trabajos de llano y en los bailes sabaneros y que después apoya para que tengan oportunidad de expresarse en eventos y festivales, es parte de su orgullo.

Quizás de allí surgió el nombre de su primera producción discográfica que realizó en el año 2013, “Este es mi orgullo”. Está compuesta por once canciones. Todas de su autoría. Entre las que más destacan: “Yo no creo en el amor”, “Este es mi orgullo”, “Hay parrando en Periquera” y “Amor oculto”. Son varios los artistas que han grabado canciones de su firma. “Copa llena” en la voz del hoy ausente de este mundo Adim Vega, es una de tantas.

Con la iniciativa de fortalecer la promoción de los nuevos talentos, crea la empresa Internacional de Servicios JJ, que comprende un sello discográfico y la organización de eventos culturales. En el año 2017, con este sello, lanza su segundo trabajo discográfico “Volvió el cantante”. Es un álbum de 17 canciones. Todas de su autoría. De allí promueve “No se vista que no va” y “Yo soy el binacional”, en honor a su identidad artística “el binacional de la música llanera”.

Así es J.J. González. Cuando no se le consigue en el fundo El Comienzo, está por allá, en Todos los Santos o en cualquier escenario en el que se oiga sonar un arpa. Muchas veces uno llega preguntando por él y le dicen: “Mírelo, por allá va…” y lo que se ve, es la polvareda que deja el casco del caballo en el viento y una voz que tremola el lamento de un pasaje desenrejando lejanías, una voz sin fronteras.