Fernando González: Hombre de mil faenas

A Fernando González todos los días lo envuelve la inmensidad del llano. Esté o no esté pisando su tierra, el llano está en su alma. Su embeleso mágico lo hace cabestrero de la añoranza, pionero de la esperanza, y como los pájaros, trino de alegría. Así transcurre su existencia, entre la faena, la contemplación, los recuerdos, y sobre todo, el indesmayable ímpetu de vivir.


Este hombre, conocedor cabal de lo que es trabajar sobre los lomos de la tierra, sabe apreciar la recompensa que esa labor otorga en amor, familia, provisión y salud. Nació el 30 de mayo de 1955, en el caserío Camachero, municipio Infante del estado Guárico. Hijo de José Urbina y Argelia González. Supo de las primeras letras en la escuelita rural de Mayalito.
De niño se entendió con las necesidades reales que hay que enfrentar para sobrevivir en el campo: La cría de animales, la agricultura, la caza, la pesca sin dejar de atender a los hermanos menores: Raymundo, Armando y Marino González. Por eso dice que cursó estudios en el libro de la llanura y su título obtenido es el de la responsabilidad.


Se casó con Leyda Elena de González. Tienen cinco hijos: Fernandito, José Simón, Yosdey, Leidifer y Leiglisfer. Todavía siente en su pecho el dolor de haber perdido su hijo menor, Fernando.


Fernando González, conocido como “El más criollo”, creció oyendo en la radio cantar a Ángel Custodio Loyola, José Romero Bello, Dámaso Figueredo y se enamoró de las composiciones de Eneas Perdomo. Desde entonces “ama el canto y sigue la música al ritmo de su corazón”.


Tenía 30 años de edad cuando su hermano Armando González, planeó que grabara un trabajo discográfico. La propuesta se hizo realidad. Posteriormente grabó un segundo disco. También ha participado en grabaciones de Facundo Perdomo y Armando González contrapunteando.


Como todo llanero humilde, su espíritu es un paisaje de sentimientos. Sentimientos que los expresa en su condición de coplero contrapunteador y al darles forma y escribir sus canciones, que además de incluirlas en sus grabaciones realizadas, también las han grabado Carlos Rondón, Rafael Bolívar y Armando González.


Aunque se vaya del llano, Fernando González, nunca se irá. Su imagen quedará para siempre en ese camino que hay entre Aguaro Guariquito y el fundo Mateo, en La Mora, estado Guárico. Ese camino conoce sus desvelos en la mudanza del ganado. Para Aguaro Guariquito en verano; para La Mora, en invierno. Así lo hacían ayer los viejos llaneros. Así lo hace hoy este llanero auténtico.