Wilfredo Solano: Llanero en tierras de oro y calipso

CARLOS SAN DIEGO

Su chispa personal nos recuerda a un paisano suyo, ya extinto: Henry Fuenmayor. Habla con inagotable energía. No simula su orgullo por los conocimientos de la cultura llanera. Él es Wilfredo Solano, conocido como “el tarrayazo de Guayana”. Tarrayazo por lo relancino de su arte en el manejo del verso improvisado del contrapunteo.

Nació el 8 de julio de 1991, en San Félix, estado Bolívar. Lo parió Lilia del Valle Rojas. Su padre es Wilfredo Antonio Solano. Y para más señas, es el nieto de Panchita Silveira. Se crió en el sector La Unidad de San Félix y el fundo Los Felinos.  

Fue en este fundo en que tuvo contacto y adquirió conocimientos de las faenas y costumbres del llano. Faenas que no le son ajenas. Todavía las realiza. Se levanta de madrugada para ordeñar las vacas. Luego cuaja la leche. Después de cuajar, busca agua desde el jagüey a la casa en taparo. Regresa, quiebra la cuajada. Prensa el cincho o cuelga la mochila. Deja que se escurra el suero salado. Al otro día amanece “el mejor queso que se puede probar en Guayana”.  

La faena del día la completa al montar su caballo “curachire” para trabajar con el ganado. Cuando el sol de la tarde se pone, retorna al fundo. Si hay algún potro por amansar, lo apera y lo monta. Le da unos “sillazos” para hacerlo útil al hombre.  

Desde niño, artísticamente fue apadrinado por dos grandes festivaleros de la música llanera, los apureños Carlos Guevara, hoy fallecido; y Argenis Salazar “el coplero agresivo”. Lo metieron a competir en distintos festivales de copleros en Venezuela y Colombia desde la edad de 14 años. Próximo a cumplir 27, ha ganado larga lista de festivales de contrapunteo en ciudades de ambos países. Goza de amplia densidad y diversidad improvisativa. Cuestión de talento innato.

Entre los festivales en que su atarraya ha “pescado” primeros lugares en contrapunteo, están: Jirahara de Oro 2005 (Yaracuy), Alma Llanera 2009 (Apure); Panoja de Oro 2014 (Guárico).

Recuerda que tenía unos 8 ó 10 años, cuando de manera empírica, sintió la necesidad de escribir canciones que llegaban a su pensamiento. La primera que escribió fue “Al ver las garzas volar”. También, por oído y sin maestro alguno aprendió a tocar cuatro como instrumento base de la música que hace. Ha escrito más de 200 canciones. Pasajes, golpes y joropos.

La primera producción discográfica de Wilfredo Solano se titula “Soy cantante y estudiante”. La grabó con los conjuntos de los maestros arpistas José Archila y Yergin Loreto. Las canciones que más solicitó el público son: “Deja quieto el celular”, “Sabanas de mis recuerdos” y “Soy estudiante y cantante”.

Su segundo álbum musical es “Tremendo beta”. Tiene la particularidad, como lo hacen otros autores, de apoyarse en muletillas de moda dentro del vocabulario común, para hacer algunas de sus composiciones. De “Tremendo beta”, fue realizado un videoclips disponible en Youtube y redes sociales. Otras canciones que destacan de este disco son: “Váyanse” y “Faustino Pancracio”, una historia del llano legendario.

En la grabación de esta producción trabajó con el acompañamiento de los músicos del conjunto del maestro arpista Luis Torres “el ruso”. Como en la anterior, todas las piezas musicales incluidas son de su autoría.

No en vano afirma que es cantautor de naturaleza.