Francia y Croacia deciden la final más inesperada del Mundial

El fútbol práctico, vertiginoso y potente de Francia intentará coronarse en el estadio Luzhinki de Moscú en lafinal inesperada ante Croacia, que representa la garra, el corazón y el sueño de un pequeño país de cuatro millones de habitantes, ilusionados con completar la épica de ver a los ajedrezados de Luka Modric e Iván Rakitic levantar la Copa del Mundo.

En busca de dos doblete

Francia busca igualar a Argentina y Uruguay con su segunda título mundial. Se coronó cuando los azules fueron anfitriones en 1998 en la final ante Brasil. Dos goles de cabeza de Zinedine Zidane y otro de contragolpe de Enmanuel Petit consagraron a los galos.

Didier Deschamps, mediocampista de fino trato al balón, levantó la Copa en el estadio San Denis en su condición de capitán en el 98 y este domingo busca otro hito en su carrera deportiva como entrenador. Si Francia sale campeón, se unirá a la cofradía del brasileño Mario Zagallo y del alemán Franz Beckembauer como el tercero hombre en la historia mundialista que gana dos título, el primero como jugador y luego como director técnico.

Revancha ajedrezada

La mejor actuación de Croacia marcó un hito en el país balcánico. Tras la escisión de Yugoslavia, la cruenta guerra en la región, y la proclamación como país independiente, debutó en el Mundial de Francia 98 con un equipo fabuloso, mezcla de fina elaboración, potencia y riqueza en las definiciones.

Aquel equipo liderado por Davor Sucker, Robert Prosinecki, Zavonimir Boban, entre otros, se ganó la simpatía del mundo traseliminar 3-0 a Alemania en cuartos de final y vencer 2-1 a Holanda en el duelo por el tercer puesto.

Para los croatas el cotejo de este domingo es el más trascendente de su historia deportiva y es una suerte de revancha por lo ocurrido en el 98. En esa ocasión, Francia le cerró el paso a la gran final, al imponerse 2-1 en San Denis con dos tantos del incombustible Lilian Thuram.

¿Por qué ganaría Francia?

Deschamps armó un equipo sólido en todas las líneas que llega invicto a la final del Mundial, tras merendarse 4-3 a Argentina en octavos de final, vencer 2-0 a Uruguay en cuartos y superar 1-0 a Bélgica en la semifinal. En los tres partidos, Francia exhibió diversos registros para salir airosos.

Esas virtudes son, por una parte, la potencia y velocidad del contragolpe. Si le dan espacios como hizo Argentina, la selección azul puede demoler al rival con los pases largos de Pogba, la profundidad de Benjamin Pavard y Lucas Hernández por las bandas, y la sociedad de Griezmann con el meteórico Kylian Mbappé, la joya de 19 años que le fabricó dos goles a la albiceleste en un pestañeo.

Francia posee el mejor desborde del campeonato. Abre la cancha por cualquiera de los carriles con precisión, toque conducción en velocidad y centros venenosos. Pavard y Hernández pueden alargar la jugada corriendo con el balón al pie para sacar el mortal pase atrás, juegan por dentro para tirar paredes con Griezmann y Mbappé y pueden concluir las jugadas en el el arco rival.

El tivote de mediocampistas para las coberturas, recuperación y transiciones hace valer el físico poderoso, dotación técnica y gran sentido táctico para cumplir sus funciones. Kanté le llega a todas la pelotas y tapa los huecos con su inteligencia táctica para ubicarse en el terreno. Se encargó de secar a Messi, de cortar el circuito de juego del uruguayo Betencourt y bajar el ritmo a Hazard cuando parecía que Bélgica se comía a Francia en semifinales.

Al trabajo descomunal de Kanté, hay que añadirle el empuje de Matuidi y de Pogba para sacar jugando en limpio e imponer el ritmo del partido con sus zancadas.

Ante la ausencia de un diez clásico como Hazard en Bélgica o Modrid en Croacia, es Pogba quien marca el compás de Francia.Acelera cuando hay que jugar en largo para contraatacar o sale tocando para conectarse con Griezmann o Matuidi e iniciar las transiciones de defensa al ataque.

En el frente del ataque, Griezmann tiene la capacidad para jugar retrasado y organizar las aproximaciones. Como un mediapunta puede enganchar para driblar a los defensas, habilitar a Mbappé y Giorud o concluir el mismo la acción con su potente y educado golpeo de zurda.

El ingenio de Mbappé para enriquecer las jugadas tirando un taconazo como ante Bélgica o rompiendo las líneas rivales con desmarques para recibir y encarar agregan más diversidad a Francia en el área contraria. Y si todo esto falla, queda la pelota detenida y los remates de cabeza de sus centrales Varane y Umtiti para convertir.

La defensa de Francia es una de las más solidas y confiables del campeonato. Apenas ha recibido cuatro goles en seis partidos, tres en el triunfo 4-3 ante Argentina y en el 2-1 contra Australia en fase de grupos.

La solidaridad de todo el equipo para presionar dede muy arriba con Giroud, Mbappé y Grizmman, el poder de recuperación de Kanté, Matuidi y Pogba, y el orden de la última línea de cuatro formada por Pavard, Varane, Umtiti y Hernández ofrece pocos espacios para la maniobra de los rivales.

Cuentan, además, con el portero más decisivo del campeonato, Hugo Lloris, que ha salvado el arco de su equipo en los momentos más apremiantes con atajadas que desmoralizan a los contrarios como hizo sacando los cañonazos de Hazard.

¿Por qué ganaría Croacia?

Nunca hay que subestimar el corazón de un equipo. El hambre de gloria, de lograr una hazaña mayúscula para su país alimenta el deseo de ganar de los croatas. Marcaron otro hito en los mundiales al ser el primer equipo en la historia al llegar a la final, luego de disputar y ganar sus tres partidos previos jugando los 30 minutos de prórroga.

Con ese pundonor inmenso vencieron en penales en octavos de final a Dinamarca, en cuartos de final a Rusia y liquidaron en semifinales a la timorata Inglaterra, gracias a la inteligencia de Modric para darle sentido a cada posesión y liderar la remontada 2-1 que concretó Mandzukic con su bombazo de pierna zurda.

Para superar a Francia necesitarán de nuevo un extra en todos los sectores para equiparar el poder de los galos en el mediocampo y la aceleración en el ataque. ¿Le darán las piernas a Croacia para otros 90 minutos de batalla? La clave de los centroeuropeos pasa por los botines de Modric. Necesitan que su número 10 controle la pelota e imponga el ritmo.

Tocar corto para asociarse con Rakitic, Rebic y Perisic, tratar de ganar las espaldas en los largos recorridos de los laterales azules y probar a Lloris con los riflazos del propio Modric, de Rakitic y Mandzukic.

La paciencia de Croacia para exasperar al rival y llevarlo a su territorio le ha funcionado en todo el campeonato. Son especialistas en ir minando las fuerzas físicas y mentales de sus enemigos.

Ni siquiera cuando van por debajo del marcador, los ajedrezados se dejan amilanar. Saben mover las piezas con sabiduría para ganar terreno y cuando aparece el espacio, Croacia puede dar el jaque mate más impredecible de la historia de los mundiales de fútbol.

Como gustan repetir los jugadores, Croacia es un “país pequeño que sueña en grande”. Si el sueño se cumple este domingo, será el país más pequeño en la historia después de Uruguay en levantar la Copa del Mundo.

Fuente: www.ultimasnoticias.com.ve