El alto costo del café niega a los anaquenses disfrutar de un placer tradicional

Ronald R. Rodríguez Barrios / ECS

Anaco.- Otra de los placeres que se ha llevado el huracán de la hiperinflación de las tradiciones anaquenses es la de degustar de una deliciosa taza de café, tanto mezclado con leche en la mañana al despertarse como sólo en la tarde acompañando un pan como merienda. Al alto costo de la vida hace desastres con el confort de las personas.

“Era costumbre en mi familia sentarnos al atardecer frente a la casa y tomarnos una tacita de café, a veces la acompañábamos con bollos de pan dulce, pero por lo general nos conformábamos con probar la infusión” recordó con nostalgia Ramón Guerra, de 65 años de edad.

Lamentó Guerra que el precio con que comercializan el café molido impide que la tradición se siga efectuando. “En los puestos de los bachaqueros el kilogramo de café está por el (des) orden de los 20 millones de bolívares” dijo el abuelo.

Isolina Mercado, estudiante universitaria, expuso que solía tomarse una taza de café con leche en las mañanas, para activarse e ir con las pilas puestas hasta las aulas de clase. Además, confesó que en muchas ocasiones ingería la bebida cuando le tocaba estudiar hasta altas horas de la madrugada. “Eso es ahora un lujo que pocos, muy pocos, pueden permitirse” indicó la muchacha.

No sólo se trata del alto precio del café, sino también el del azúcar y el de la leche.

Se queja hasta Rodrígo Mendoza, empresario, quien asegura que desde hace mucho tiempo que no puede atender con esa deferencia a sus clientes y asociados porque son lujos de los que hay que prescindir hasta que lleguen mejores tiempos.