Violencia entre venezolanos y brasileños pudiera conducir a cierre de la frontera

Al norte de Brasil, casi en la frontera con Venezuela en la localidad de Paracaima, existe un refugio para atender a venezolanos que llegan huyendo del gobierno de Nicolás Maduro. El recinto fue inaugurado el 27 de julio de 2018 y menos de un mes después registra disturbios e intentos de desalojo.

El 18 de agosto corrió la noticia de un robo que dejó malherido a un comerciante de la localidad a manos de personas supuestamente de nacionalidad venezolana. A raiz del suceso, un grupo de vecinos atacó a unos venezolanos que pernoctaban en la calle, en carpas. Sus pertenencias fueron quemadas.

Quienes intentaban entrar a territorio brasileño debieron parar la marcha en la línea fronteriza y una multitud quiso irrumpir en el campamento instalado por la ONU en Paracaima.

Según el diario Folha, la Fuerza de Tareas Logísticas Humanitarias de las Fuerzas Armadas de Brasil, que incluye a organismos internacionales, ONGs y entidades civiles, repudió los actos de vandalismo y violencia contra cualquier ciudadano “independientemente de su nacionalidad”, a propósito de la destrucción de campamenos para inmigrantes.

Según la nota, a Paracaima fueron enviados refuerzos para atender la situación desbordada. El gobierno del Estado de Roraima también envió refuerzos al hospital de Paracaima y más efectivos policiales. “Es preciso que el Ejército garantice el orden y la seguridad en la frontera con Venezuela”, pidió la autoridad local.

Dice un comunicado del gobierno de Roraima que la administración central debe cerrar temporalmente la frontera y trasladar a los inmigrantes a otros estados de Brasil.

 Fuente: Tal Cual