Luis “turco” Latuff: Cuatro cuerdas para un despecho

Un amplio paño de sabana que sirve de asentamiento petrolero, lo vio nacer. Su primer llanto se confundió una mañana entre el golpe de los hierros del taladro de perforación y el ruido de las máquinas que mueve los balancines. Luis Latuff  nació en el caserío  de Otrora, en Caripito, estado Monagas. Como en su sangre tiene descendencia árabe, rápido le asignaron a su nombre el mote de “el turco”. Pero no le dio por entonar los cantares de los beduinos en las caravanas de los desiertos. Su oído atendió al joropo.

Su espíritu de niño rápido se contagia del ambiente que le rodea. Cría de ganados. Agro. Petróleo. Música. Supo deslindar, por gusto, por encanto y por práctica, la tendencia llanera de los constantes sonidos del tecnovallenato  y “la lambada” que en su infancia abundaban en cualquier casa de Otrora o cualquier otro pueblo de Monagas y Venezuela. Su cultura huele a identidad nacional.

 Aprendió a afinar y a ejecutar el cuatro. El típico sonido del “cambur pintón” que da el movimiento descendente sobre las cuatro cuerdas a tono, se convirtió en melodía para sus canciones, en el acompañante para tributarle voz a los amores y desamores que izan o recogen su bandera en las praderas del corazón a lo largo de la existencia. Fiel compañero: El cuatro.

Con una voz de buen timbre y de educados matices, Latuff, residenciado en Maturín, estado Monagas, echó a volar su segunda propuesta discográfica “Sigue trochando mi canto”. Este disco, él mismo lo define como un trabajo para contribuir a enriquecer la cultura llanera. Trabajo en el que pone su fe, amor y respeto hacia las costumbres de la vida en el llano. Ello le ha ganado consideración, respeto y admiración del público y cultores de la música criolla en Venezuela y en Colombia. Premio a la dedicación de toda una vida.

“Sigue trocando mi canto” está compuesto de 11 canciones. De esas 11 piezas le han permitido a Latuff consagrarse como cantautor, las obras “La razón de mi joropo”, letra de Luis Jiménez y música del folklore; “Se me fue el caballerizo”, creación de Luis Jiménez y Luis Latuff; “Coplas y filo e` lomo”, también escrita por Jiménez, y la canción que se ha convertido en emblema para la carrera artística del “turco” Latuff: “Cuatro pa’ un despecho” de la autoría de Luis Jiménez; en la que el típico instrumento musical como en muchos casos,  se le saca del “alma” de sus guarales el “cambur pintón” que al tiempo que da nostalgia, consuela, pues para los sentimientos del llanero, da la melodía más ideal para superar la falta de correspondencia de un amor. Así ayuda a enderezar las torceduras que ocasionan las heridas y cicatrices de un guayabo, para seguir adelante cantando a la vida bajo el sol o con un lucero de guía, siempre con la esperanza puesta en hallar un nuevo amor. En el amor no hay batalla perdida; sólo desaciertos.

“Sigue trochando mi canto”  fue grabado con los conjuntos  musicales de Gustavo Guédez y Saúl Silva, en los estudios Llano Record Stereo en la ciudad de Valencia.  De las obras que lo componen suenan todas en la radio y se conocen en las diferentes redes sociales, en las que “Cuatro pa` un despecho”, ha recibido miles de cientos de descargas. Mientras tanto, se espera lo nuevo del “turco”. El pie ya lo tiene en el estribo.