Anaquenses reclaman más y mejor iluminación en las calles, avenidas y sectores populares

Ronald R. Rodríguez Barrios /ECS

ANACO. En las comunidades anaquenses se deja oír varios pedimentos. Además de las consabidas fallas en el suministro de agua y de la recolección de la basura, los vecinos claman por las fatales condiciones que presenta el servicio de alumbrado público.

En los sectores populares fue costumbre, mientras la economía lo permitió, que los lugareños colaboraran con la iluminación colocando bombillas frente a sus casas, pero los delincuentes los destruyen y no estamos en tiempos en que sobre dinero para destinarlo a tales gastos, porque el presupuesto familiar se usa para comprar alimentos.

Las calles de las comunidades Vista Alegre “A” y “B”, Caucagüita, Un solo pueblo, Valle Verde, Casco Central, Pueblo Nuevo, El Paraíso, San Rafael, Viento Fresco, Montaña Alta, El Progreso, Simón Bolívar, Las Colinas, Buena Vista, San Joaquín, El Parcelamiento, La Esperanza, San Simón, Villa Anzoátegui, Ocana, Primero de Mayo y muchos otros están en penumbras.

El asunto no es un mero capricho de la ciudadanía. Cuando el sol se oculta, la maldad se apodera de las calles y no en la figura de vampiros, hombres lobos, brujas ni sayonas, silbones o lloronas, sino de algo peor: El malandro anaquense es un demonio despiadado que somete a las familias honestas.

La solicitud de los anaquenses no se trata de un asunto pueril. Es la misma sobrevivencia, la integridad física de las personas la que está en juego. Por eso la exigencia, en esta materia, no debe ser sólo atendida por el alcalde Luis Guevara Marrón, sino que deberían involucrarse, como si de una elección se tratara, de los consejos comunales, comunas, UBCh, CLAP, el protector de Anaco, las fuerzas de seguridad ciudadana, la gobernación de Anzoátegui y Pdvsa. Todos están obligados a proteger al pueblo.