Alexis Navarro anda con “un guayabo de fin de año”

Carlos San Diego

En Calabozo, estado Guárico, observó el poeta Francisco Lazo Martí, hijo de esa población conocida por su belleza colonial, sus arrozales y espejo de aguas dulces que es su represa, un vuelo de garzas blancas a las que comparó con una cruz celestial.

Quizás vendrían  esas garcitas, volando  en arco, de La Mata Arzolera, preconizando el mensaje llanero de lo que sería a través del tiempo imagen de Ángel Custodio Loyola “el tigre de Masaguarito”. Tal vez vendrían de Guardatinajas, llevando hacia la inmensidad la figura de la estampa de “llanero completo” que alcanzó Dámaso Figueredo.

Calabozo ha sido tierra de faena apegada a las costumbres y arraigo de la sabana, pero ha sido también un enjambre de cultura importante para el país y puerta de entrada a las entrañas del “llano adentro” venezolano. Poetas  de rima y métrica se han entregado con pasión a enriquecer el acervo del folklore y la universalidad de la literatura venezolana, de la canción  y la música, teniendo en el maestro Antonio Estévez, el de la “Cantata criolla”, una de sus cumbreras.

Con la espiga del arroz

Nativo de Calabozo, es un joven baluarte cantautor llanero Alexis Navarro “el sangre e’ toro del llano”. Allí nació cuando el arroz comenzaba a soltar la espiga de la primera cosecha vio la luz el 3 de junio de 1983. Hijo de Francisco Contreras conocido como “Pancho Rattia” y Carmen Navarro. Desde muy pequeño sintió la inquietud por interpretar y por escribir los joropos recios, golpes y pasajes sabaneros que se identifican con las vivencias del terruño natal. Los ordeños, los arreos, las vaquerías con los claros días, la intensa iluminación del mediodía o los hermosos ocasos bajo los que se desangra el paisaje hasta que es arrullado en las alas de la noche por el concierto de voces de aves y animales de vida nocturna.

Su procedencia de orígenes campesinos, de los caseríos Guanarito, El Mayal, Calabocito, El Chaparro, Camoruco, Españolero, contribuyeron a fortalecer su alma de cantaclaro, realizándose como coplero en los cotejos que se formaban en los parrandos criollos. Así como en los comunes eventos de los colegios en los que estudió y en festivales locales y regionales: Voz Mirandina, Voz Humboldtiana, Voz Eterna, Voz Coromotana, Silva Criolla, Festival del Arroz, Festival del Pato Güirirí, Quitapesares, Casquillo de Oro, Voz Liceísta, figurando en lugares de honor.     

El trillo de la experiencia

Con edad de 12 años participa en el programa nacional “Lo nuestro es lo mejor” organizado por empresa Polar, en las instalaciones de Monaca, Calabozo, con apoyo de Serenata Guayanesa.

En 2002 se alista en las filas del Ejército en el Batallón Caracas, Caracas, en lo que le sirvió de gran experiencia en el canto al formar parte del conjunto  criollo de ese Batallón, presentándose en las distintas escuelas de formación de oficiales, suboficiales y tropas de los cuatro componentes de las Fuerzas Armadas.

Ese año obtiene el primer lugar en el festival el Soldado de Oro, realizado en Maracay.

El 2003 fue de mucha trascendencia al participar junto a Cristóbal Jiménez y Reyna Lucero, en un acto del Estado realizado en el Teatro Teresa Carreño, interpretando las canciones “Venezuela”, de Pablo Herrero Ibarz y José Luis Armenteros Sánchez y “Palmaritales de Arauca”, de Valentín Carucci.  

Al año siguiente ocupó el segundo lugar en el festival Voz Unergista de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, y cuando comenzaban a caer las primeras lluvias de 2004, Navarro, procurando nuevos horizontes, se traslada a la localidad de San Diego de Cabrutica, estado Anzoátegui, donde alterna la música llanera y el trabajo agroforestal, proyectándose en las diferentes fiestas patronales de las parroquias Santa Clara, San Diego de Cabrutica, Uverito, Mapire y Zuata. Meses después trabaja de cantante y animador en los clubes nocturnos “La Talanquera” y “Rancho Grill” de El Tigre, estado Anzoátegui. Tiene la oportunidad de compartir tarima con grandes figuras de la canción llanera: Francisco Montoya, Jorge Guerrero, Armando Martínez, Teo Galíndez,  José Vicente Escobar, Scarlet Linares, Euclides Leal, Andrés García, Rafael Quintana, “el papelón de El Chaparro”, y los hermanos Rondón y Lozano.

“Tres culpables”

Después de residir un tiempo en Pariaguán, estado Anzoátegui, decide regresar a Calabozo en 2009, con el proyecto de realizar su primer trabajo discográfico, objetivo que cumplió en 2010, acompañado de la agrupación del maestro Jesús Durán “el zancú”, con el título de “El sangre e’ toro del llano”, en honor a ese pequeño pájaro negro y rojo que cada vez que canta se eleva en el aire y vuelve a caer en el mismo sitio, en el que incluye trece temas de su autoría.

De allí sonaron las canciones “Con acento guariqueño”, un joropo en ritmo de merecure y “Tres culpables”, pasaje con el que escaló rápido en el gusto de quienes disfrutan de la buena música llanera. En él, Navarro describe que por culpa del canto, las mujeres y el licor, estuvo a punto de perder el trabajo en el hato al enamorarse de la hija del caporal y la envidia de los demás peones trataron de ponerlo en la mala con el “jefe”; pero después de reflexionar y prometerle una mejor conducta, se ganó el respaldo del encargado del hato. Así, en medio de la confianza que éste le dio, se quedó con la muchacha y no dejó de cantar ni de echarle de vez en cuando un traguito al güergüero, tal se acostumbra en Calabozo para que la musa de los poetas brote limpiecita como el vuelo de las garzas de Lazo Martí.

Trascurrido el tiempo, Alexis Navarro se radicó en San Diego de Cabrutica, estado Anzoátegui, donde levantó una familia.

Constantemente viaja a Calabozo; grabó algunos contrapunteos con otros artistas, entre ellos, con su compadre Robert Pantoja, al igual que cede varias de sus obras musicales a amigas y amigos para que las graben.

Más reciente, después de una gira por el estado Apure, regresó a los estudios de grabación y tiene cuatro canciones promocionales, entre ellas: “Lágrimas fingidas”  y “Guayabo de fin de año”, ambas de su propio registro, donde con un estilo apegado a los gustos del ritmo sabanero, demuestra su calidad, pues siempre ha dicho que  además de interpretar sus propias canciones, Alexis Navarro es de los cantantes que conservan la preferencia por estilos de arraigo y tradición tras generaciones como lo son el de Francisco Montoya y Jesús Moreno.