Fallas de los CLAP fortalecen a bachaqueros, especuladores y al sobreprecio

Ronald R. Rodríguez Barrios /ECS

ANACO. Nadie discute el importante rol que podrían cumplir los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) en medio de la crisis que empobrece a los venezolanos; todo lo contrario. El pueblo agradece este subsidio al que ven como una gran ayuda. Pero el programa, creado por el Gobierno nacional presenta una enorme mancha: La impuntualidad en la entrega.

En cada una de las oportunidades en que el presidente Nicolás Maduro comenta acerca del programa de comercialización de alimentos a precios populares, asegura que el mismo debe llegar a los hogares venezolanos cada quince días. La población asegura que debe luchar arduamente para favorecerse con los productos una vez cada seis u ocho meses.

Lorena García califica de “excelente” ser abastecida de manera regular con leche, azúcar, arroz, espagueti, harina de maíz, aceite, harina de trigo, entre otros artículos, y además a costos que están al alcance de cualquier economía familiar.

“Es una gran ayuda que en ninguna parte del mundo se brinda a la población”, complementó la mujer que sólo tiene una queja: “El detalle es que venden la caja o la bolsa muy pocas veces al año y así no sirve de nada”.

Daniela Suárez estima que los CLAP “es de las pocas cosas que habría que aplaudir, si es que funcionara como debe”. Para la seguidora de la oposición, “la corrupción fulminó con esta buena intención”.

La “fiel” seguidora del presidente Maduro, Sandra Arriojas, responsabilizó a los llamados jefes de calle, responsables en las comunidades del CLAP, de la ineficacia del “precioso programa”. “Hay que sacarlos a todos”, pidió la revolucionaria de manera airada “porque son quienes más daño le hacen a socialismo y a la patria”.

Una jefa de calle, que no quiso señalar su identidad, exculpó a sus colegas alegando que ellos “sólo cumplen órdenes del PSUV” ya que no tienen “poder de decisión” y que entregan bolsas, o cajas, cuando “el protector del pueblo” (Jesús Figuera) “lo aprueba”.

Tal y como está la economía de insana, una de las medidas más pertinentes para garantizar el derecho a la alimentación de la población sería la entrega puntual y constante de cajas del CLAP, bien surtidas y a bajo costo.