En Anaco, inflación convierte al queso en un artículo de lujo

Ronald R. Rodríguez Barrios / ECS

ANACO. De nada sirven los aumentos de salario mínimo que, de manera constante, decreta el gobierno nacional para combatir a la hiperinflación si tal  medida no es acompañada por otras que garanticen la defensa de los precarios ingresos familiares, tales como operativos constantes de supervisión de precios de los artículos, en especial con los alimentos.

“Si con aumentos de sueldo Venezuela fuera a salir del problema ya hace mucho que estaríamos bien”, comentó Zoraida Matos. Esta secretaria de 27 años de edad asegura que “mientras no se proteja a la familia y no se castigue a la corrupción y a la especulación seguiremos en las mismas”.

El fenómeno económico, que tiene en la miseria a miles de familias anaquenses, pulveriza cualquier cantidad de dinero que ingresa a las cuentas de las madres y de los padres que habitan en la ciudad gasífera, localizada en la zona centro del estado Anzoátegui.

El actual salario mínimo mensual, implementado por el Ejecutivo nacional para finales del pasado mes de enero, es de 18.000 bolívares soberanos, por lo que cada quince días los trabajadores reciben un abono de la mitad del monto, o sea BsS. 9.000. Dicho monto es insuficiente para comprar un kilo de queso.

“¿Cuándo podrá el pobre comer queso?”, lamentó la fémina que confiesa verse privada de consumir uno de los alimentos que goza de sus preferencias. “A mis chamos les encanta la arepa rellena con queso y mantequilla, pero eso está fuera de toda posibilidad”, dijo.

 

Más caro

El precio del derivado del lácteo fluctúa: En el mercado municipal se consigue al eterno aliado de las arepas y las pastas en torno a los 6.000 soberanos. Eso sí, siempre y cuando se cancele con dinero en efectivo, en caso contrario podría pagar hasta el doble, es decir, 12 mil.

En muchas carnicerías, charcuterías, panaderías, abastos y bodegas, donde se expende el producto, el monto que hay que abonar por un kilo de queso presenta variaciones que pueden ir desde los 11 hasta los 15 mil, por ahora.

“Y lo peor de todo es que los entes encargados de proteger al pueblo en contra de la especulación no hacen nada”, por lo que la declarante insiste en que “algo de corrupción debe haber porque los vendedores hacen lo que les da la gana”.