Presencia de la Policía Municipal de Anaco en el Hugo Chávez controló las peleas callejeras de adolescentes

Ronald R. Rodríguez Barrios /ECS

ANACO. Los deportistas y el resto de los usuarios del Centro Deportivo Hugo Chávez, en la avenida Mérida de la ciudad de Anaco, revivieron ese clima cordial y de tranquilidad que era propio de esta instalación antes de que fuera invadido por un grupo de jóvenes violentos. La vuelta de la paz se debe a las acciones que la Policía Municipal ha tomado en el recinto.

Desde que se hiciera pública la denuncia de la presencia de jóvenes en las gradas de la cancha de fútbol ubicadas dentro del también conocido “parque INAM”, fumando, ingiriendo licor, consumiendo sustancias nocivas y realizando actos inmorales, se han presentado varios agentes uniformados adoptando posiciones que han motivado la vuela a la normalidad.

“Gracias a Dios y a la Policía Municipal podemos volver a hacer deportes”, comentó un menor de edad que confesó que hacía varios días que el centro deportivo se estaba transformando en un “lugar peligroso”.

“Muchos de los chamos que se sientan en las gradas no viene a hacer deporte”, afirmó uno de los entrenadores de fútbol que dictan entrenamientos en el sitio. “Juegan cartas, hacen apuestas, bajan y se meten dentro de la cancha e interrumpen las prácticas, se roban los bolsos de los deportistas y comienzan peleas que luego terminan en las calles, originando disturbios que perturban la paz ciudadana”, dijo el profesional.

El profesor que no quiso señalar su nombre, agradeció la presencia de los agentes de Polianaco al tiempo que le pidió que mantengan esa vigilancia porque lo “mejor es prevenir antes de que pasen hechos que lamentar”.

Delata el instructor deportivo que entre los chamos que pelean se han visto armas, tanto blancas como de fuego.

Teresa Rivas, madre de un pequeño de 6 años de edad, que aprende los secretos del balompié en una de las cuatro escuelas deportivas que funcionan en el lugar, “rogó” a los funcionarios policiales investigar porque corre el rumor de que algunos de los chamos, por encargo de algunos adultos, ofrecen sustancias nocivas en las gradas y producen las peleas para hacer apuestas.