En Anaco la quincena no alcanza para comprar un cartón de huevos

Ronald R. Rodríguez Barrios /ECS

ANACO. Lo rápido y furioso que es el comportamiento de la inflación venezolana es fatal para la alimentación de las personas y destroza sin contemplación cualquier ingreso familiar, por muy alto que éste sea. A la ciudadanía ya no le quedan opciones económicas en el mercado.

“El pobre ya ni huevos puede comer”, se quejaba Carmen Rojas en el mercado municipal de Anaco el pasado fin de semana. La madre de dos chamos, de 7 y 5 años de edad, indicó que ella y su marido trabajan para poder medio alimentar el hogar, pero esa “misión” es cada día más “imposible”.

El precio del cartón de huevos se ubica en los 12 mil bolívares soberanos, en tanto que el monto aprobado por el presidente Nicolás Maduro como sueldo mínimo se ubica en 18 mil. A pesar de lo dramático de esa comparación, la entrevistada no “quiere” que suban el salario sino que “controlen los precios”.

“De qué sirve que aumenten los ingresos si la inflación está desatada”, cuestionó la mujer que se dedicaba a la costura pero que en estos tiempos de ese oficio poco se ocupa porque “la gente destina sus pocos ingresos en comprar comida”, aún así confiesa que aún le quedan clientes. En tanto que José Gregorio Romero, su compañero de vida, trabaja como albañil. Con los sueldos de ambos apenas pueden comer.

 

Guerra económica contra la corrupción

La pareja es de las que opinan que “sí existe una guerra económica” pero estiman que el gobierno nacional se ha equivocado en la estrategia para ganar esa batalla porque no acierta en la calibración del enemigo.

“Si el Gobierno quiere ganar la guerra económica tiene que detectar a los corruptos que están haciéndose millonarios con la venta y reventa de alimentos”, dijo Romero para quien detener y escarmentar a los funcionarios que resulten involucrados sería “vital” para “proteger al pueblo”.