“El pollito de Botijón” revive el buen gusto por los pasajes llaneros

EL TIGRE. Su voz está impregnada de una fuerza natural. Goza de unos matices que se adaptan a la perfección de los pasajes de música llanera que marcaron la generación pasada y la generación presente, siempre con preferencia por el estilo sabanero romántico.

Así es Carlos Eduardo Rojas “el pollito de Botijón”. Su memoria, más que una rocola, es un almacén de canciones. Cientos y cientos de melodías llaneras de todos los tiempos conforman el patrimonio de sus neuronas. Es un repertorio forjado en su predilección por las piezas emblemáticas de cantautores legendarios como Jesús Moreno, Francisco Montoya, Ángel Ávila, José Alí Nieves, “el pollo de Orichuna”, Antonio Castillo y Víctor Brizuela. Amén de su gusto por las improvisaciones y la copla contrapunteada.

Nacido en Pariaguán, estado Anzoátegui, y criado en San Diego de Cabrutica, histórica parroquia del sur de esta misma entidad federal, desde niño se ha dedicado a cantar, Carlos Eduardo siguió y ha perfeccionado los pasos de su padre Carlos Rojas “el pollo de Botijón”, reconocido por todos los grandes cantautores del llano de los años 70 y 80, pero que nunca llegó a grabar disco. Se quedó echando versos en las parrandas de pueblo.  

Con las primeras luces del año 2019, “el pollito de Botijón”, presenta su tercera propuesta musical como solista: “Pilares del llano”. Antes grabó: “Mi caballo paraulato” y “Tiempos idos”. Ahora, de “Pilares del llano” junto a su equipo de trabajo, ha fijado como cartas de promoción, las canciones: “Cuando me ausenté del llano”, “Hoy vuelvo a cruzar caminos”, “Arco iris del Arauca” y “Sin sacar cuentas”. Esta producción fue grabada con acompañamiento de la agrupación Imagen Llanera del maestro arpista Johnny “lapito” Zamora, en los estudios Laurel Studios que dirige Héctor Piña. A soplar las brasas que lo que viene es candela.