EARLE HERRERA :
Miraflores, poder y salsa

Un ocioso diario nacional encargó a uno de sus  analistas investigar si Nicolás Maduro baila bien, sobre todo la salsa, que es su fuerte.  El objetivo de la investigación es dar a la oposición argumentos eficaces para pulverizar la imagen del jefe del Estado. No es un disparate, ya habían hecho un estudio  parecido con el habla de Chávez,  a la que denominaron “idiolecto” o “neolengua”.  Después les explico, si puedo.

Se parte de la premisa de que Maduro no baila salsa porque venga de  El Valle, sino para controlar a la gente, mediante la danzarina manipulación de su conciencia profunda. La tesis tiene piquete. Según el articulista, los movimientos salseros de Maduro “están  dirigidos a llamar la atención de los lerdos”. El investigador descubre que a través “de sus puntuales prácticas de bailoterapia”, el presidente “pone de manifiesto su pasión por la salsa”, pero concluye que no tiene muchos pasos, lo cual limita el análisis inductivo.

El estudioso le critica al investigado  que mire  sus zapatos 47 mientras mueve la osamenta y que, cuando lo hace, su entorno no permita  más parejas en la pista para evitar “odiosas comparaciones”. El semiólogo del tumbao infiere que así el mandatario evita que algún espontáneo le robe el show. Si el  lector piensa que toda esta disquisición es invención del cronista, le incluyo la referencia: (EN, Web, 21/07/2018).

¿Y qué buscaría el presidente con esa bailadera? El frío investigador lo revela: “Con ese encuadre se graba la escena danzarina que es luego proyectada al gran público televisivo, con el claro propósito de evidenciar un estado de relajación y buen ánimo”. Es decir que, según este analista del discurso zapateado,  Maduro no disfruta la salsa, sino que la pone al servicio de la manipulación del inconsciente colectivo, si es que semejante estado síquico existe. Ni Maelo ni  Tite Curet lo habrían imaginado.

Durante la guerra fría un profesor de la Universidad de Tel Avi descubrió que el Kremlin tenía una fábrica de chistes, incluso contra sus jerarcas, que lanzaba a las masas soviéticas bajo la premisa de que “pueblo que se ríe de su gobierno, no se rebela contra este”. Nicolás Maduro, según el estudio, bailaría salsa con el mismo oscuro propósito. ¡Ave María Purísima!

@eherrera