EARLE HERRERA :
Estallido al revés

El Madurazo se sintió en Washington. El sufijo que la intelligentsia de la derecha agregó al apellido del presidente Maduro para homologar su programa de recuperación económica con el “paquetazo” y presagiar los cruentos efectos del “Caracazo”, no pasó de hierba mental, para decirlo con la finura de los estériles académicos econométricos de la esquina de San Francisco.

El primero en reaccionar fue nada menos que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, quien casualmente andaba en una gira por Suramérica con un punto fijo en la agenda: Venezuela. Después saltaron, por acto reflejo, Fedecámaras y las oposiciones venezolanas, para definirlas con un plural que se queda corto. Pence se quejó de que las medidas empeorarán la vida de los ciudadanos, mientras ordenaba apretar el bloqueo financiero y comercial contra el país.

La MUD, el Frente Amplio, la CEV y Fedecámaras tenían tenebrosas y cifradas esperanzas en los anuncios de Maduro. Los esperaban con más expectativas que los mismos chavistas, casi con anhelo. Sus sesudos analistas les vendieron que las medidas provocarían en el acto una explosión social. Y esos tanques de pensamiento, después una tormenta de ideas, hasta bautizaron el cruento fenómeno que avizoraban: ¡El Madurazo!, admiración incluida.

Pero hete aquí que la explosión social no sucedió y el estallido fue al revés, como cuando una montaña se traga su propio eco. Presidentes y expresidentes de Fedecámaras, Consecomercio, Conindustria, Venacham y afines desfilaron por la televisión anunciando el apocalipsis. La AN en desacato convocó una “sesión extraordinaria” y no hubo quorum, con los pocos asistentes casi cayéndose a piña. Eran los efectos de lo que ellos mismo llamaron “El Madurazo”, con réplicas en Miami y Bogotá, donde la oligarquía cachaca inventó el falso positivo militar de que Maduro los estaba invadiendo por Cúcuta.

En espera del estallido popular y la cruenta represión, los medios internacionales se quedaron sin noticias que publicar. Desde Colombia, Mike Pence sentía que perdió su gira. Lo engañaron. En la Casa Blanca echaban chispas, bajo los efectos de ese extraño madurazo que les vendieron y compraron, sin abrir el paquete.

Profesor UCV