Luis Ramón Rodríguez Mata:
“Lencho”

Así comenta sus vivencias José Manuel Guerra “lencho”, el margariteño, que sentado en su ture, traído de la isla para descansar cuando se vino a El Tigre a buscar nuevos rumbos para mejorar su nivel de vida, en aquella época florecida, dejando allá lo más granado de su familia y casi lloroso, con los ojos aguados, y ante tantos recuerdos dados, dice:

¡Carápaisano!, fíjese que en otro tiempo en mi bella isla fui un vendedor de pescao fresco en carretilla. Esto fue a mitad de la década de los años 70, cuando hubo, después de la nacionalización, el primer boom petrolero y el dólar bajó tanto que se cotizó su valor al precio de 4.30, y hubo para ese entonces un presidente al que se llamó “el caminante” y a la isla la convirtió con sus grandes “zancadas” en medianos y grandes comerciantes que formaron la “zona franca”, donde se encontraba de todo, desde clavos hasta tachuelas y todo era más barato; siendo aquello todo un hervidero de gente, cargando cajas y sacos y se parecían a bachacos en mudanza entrando a la cueva (el ferry) y la cerveza pasó a ser tomada en calidad importada. Pero los licoreros concañeros, a esos que les gusta el licor seco, sabroso y picante, compraban el whisky, siendo éste el más buscado y tomado y para pasapalos ya de regreso en el ferry compraban un quesito redondo amarillo importado de Holanda.

Fue entonces, “paisano”, que aproveché tanto dinero y pasé de carretilla para mi pescao, comprándome  una camioneta Dodge sacada de agencia, nuevecita, lo que los chamos ahora llaman de paquete y había tanta comida que el precio del petróleo generaba y daba para ser toda subsidiada. Sin embargo, los ultrosos de aquel tiempo y aún los de hoy que están enchufados dicen: Que ayer en la cuarta el pueblo pasaba hambre y como alimento ingería perrarina y ya no se comía el tradicional espagueti con sardina.

¡No me – joras! Con tremenda mentira, pero hubo una componenda entre los altos miembros del partido del “caminante”, que inconformes con él, por estar planteado reformas de aquel y esto llevó a su destitución por corrupción en el famoso barco “Sierra Nevada” y lo destituyeron, lo pusieron preso y luego lo mandaron a morirse pal carajo; pero como nunca hay conformidad, unos inconformes militares comenzaron a conspirar dizque y que para quitarnos de encima esa dictadura de dos partidos llamada pacto de Punto Fijo, para luego hoy, después de algunos años, ha sido peor el remedio que la enfermedad, porque no se trata ya de una dictadura de dos partidos, sino de un conglomerado de civiles y militares sustentados por un socialismo de nuevo cuño, pero ya viejo y obsoleto parapeto de un solo partido.

¡Y ahora, con estos salvadores de la patria! ¿Qué estamos comiendo? ¡Piense usted, que la razón, la verdad se la dará, en cuanto a lo que hemos sido en el tiempo, tan sólo atajos de mal agradecidos! Que dejamos de comer pan para ahora comer ñoña ¡No me – joras!

¡Carajo, paisano! Yo pensé cuando voté por primera vez por estos hijos er diablo, que íbamos a superar aún más los logros que habíamos alcanzado, pero hoy estamos más bajos que escalera tirada en el suelo boca abajo. ¡No me – joras!