Luis Ramón Rodríguez Mata:
Así opino yo!

En Venezuela se construye el nuevo paraíso del socialismo bolivariano revolucionario de este presente siglo 21, con la creación del “hombre nuevo” para la materialización de una nueva sociedad; pero este socialismo que anda de boga en boga por nuestro pueblo como aquel “fantasma” que recorrió a Europa, ha salido con las mismas praxis y malas costumbres del viejo capitalismo, convirtiendo a la nueva generación en hombres viejos al no invitarles al trabajo honesto y creativo para la invención de una más innovadora ciencia y tecnología, y sobre todo, construir en él, nuevos valores, basados en la moral, la espiritualidad y las buenas costumbres, que serían la esencia de su propio ser. ¡Pero eso sí!, lo está construyendo en un hombre más viejo, perverso y malamañoso a punta de dádivas, en “bonos propinas”, conllevándolo con esto a ser un mendigo pordiosero, por poco recibir, en tremendas colas llevando además de sol y tremendos aguaceros, empujones, y por si fuera poco, palos y regaños de los guardianes del pueblo; pero así parecen estar conformes a las puertas del banco del pueblo. Y ahora, como es “nuevo” y los billetes también, hasta el nombre se le cambió por el de Bicentenario, en homenaje a los 200 años del natalicio de nuestro Libertador, que también lo quisieron hacer nuevo.

Y estas fulanas “propinas” que  el gobierno regala, no viene precisamente del intercambio comercial de un sistema productivo, es del sudor de la frente de un “hombre nuevo” honesto y trabajador, sino de las que deben estar más que desgrasadas y cansadas máquinas impresoras del “nuevo Banco Central de Venezuela”.

Entonces, cómo piensan los autores de esta alocada “pseudo filosofía dadivosa pordiosera pendenciera” construir   un “hombre nuevo” y eficiente para el crecimiento y desarrollo a largo alcance de un sólido Producto Interno Bruto (PIB) y que nos engrandezca como nación, no tan sólo como productor de oro, otros minerales y el susodicho petróleo, sino también de lo otro que sale del suelo (comida) que es la clave para aportar las energías y seguir echándole bolas y construir ese “nuevo hombre” que sea el orgullo de nuestro y todos los pueblos del mundo. Pero en esta alocada y filosófica carrera, al petróleo para hacerlo nuevo le inventaron su petro-moneda. Ésta también salida de la impresora del Banco de Venezuela, haciéndole creer al hombre “viejo nuevo” que con esta innovación en la moneda y quitándoles los ceros a la viejas, vamos comprar más comida barata, mejor que en cuarta de ayer.

¡No se lo digan a la señora Loliber!

Y a ustedes, filósofos les dire:

¡No me – joran!