Carolina Jaimes Branger:
Los verdugos voluntarios

El domingo 27 de enero el Espacio Anna Frank presentó la obra de Primo Levi, “Si esto es un hombre”, en el marco de “In Memoriam”, la conmemoración de las Víctimas del Holocausto. Protagonizada por Javier Vidal -quien se estrenó en el arte del monólogo por la puerta grande- dejó a los asistentes cimbrados, muchos llorando del dolor de constatar hasta dónde puede llegar la inhumanidad de seres “humanos”.

Vidal recreó el relato de Levi, donde con precisión de cirujano describe el día a día del campo de exterminio de Auschwitz, donde estuvo recluido desde febrero de 1944 hasta enero de 1945, cuando el campo fue liberado por tropas rusas. Levi logró salvarse porque como era Químico, terminó trabajando en un laboratorio. Antes de eso había participado en trabajos forzados, donde lo mejor que le pasaba en el día era llegar vivo a la barraca en la noche.

Primo Levi murió en abril de 1987 cuando se cayó de una escalera. No se sabe si fue suicidio o accidente, pero, en cualquier caso, Primo Levi había dejado lo mejor de sí en el campo de exterminio. Su juventud, sus sueños, sus esperanzas. El también sobreviviente, alumno de Levi y Premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel sentenció: “Primo Levi murió en Auschwitz cuarenta años más tarde”.

La punzante descripción de Levi sobre los maltratos que sufrieron los judíos una vez más levanta preguntas acerca de los nazis y los alemanes en general. Recordé un comentario que me hizo mi hermano Ricardo desde Berlín en 2001: “La ciudad es bella, pero me quiero ir de aquí. No soporto pensar que estos “abuelitos” que se sientan a mi lado en cafés y parques, seguramente fueron parte o al menos, complacientes con el Holocausto”. Hay un libro del estadounidense Daniel Goldhagen, “Los verdugos voluntarios de Hilter” donde expone la complicidad del pueblo alemán en el exterminio judío.

Sobre ese apoyo hay muchas especulaciones: Que si los alemanes son anglosajones, y por lo tanto, insensibles. Que si los alemanes marchan como militares en vez de jugar, cuando son niños. Que si los alemanes llevaban siglos detestando a los judíos y les llegó la manera de vengarse… No lo sé, pero lo que sí sé es que, en mi país, en mi Venezuela, donde éramos hermanos de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol, en los últimos años han aparecido unos esbirros que al peor estilo nazi se han dedicado, constante y consistentemente a torturar a quienes se oponen al régimen. Desde quienes cacerolean hasta quienes salen a las calles con una bandera. Las armas sabemos de cuál lado están.

Esos esbirros y sus jefes, malditos hijos de la grandísima todos, se regodean en hacer daño. Desde la historia de una pobre mujer mayor con dos hijos especiales que vive en Catia, quien por haber caceroleado el 15 de enero cuando Maduro asumió la írrita presidencia de la república, le fue retirada la caja CLAP, hasta los espantosos videos que los mismos esbirros han puesto a circular –me imagino que para causar miedo en la población que protesta- de torturas a muchachos. Miguel Bosé, entre otros que se han hecho eco de las denuncias de las violaciones a los derechos humanos, publicó en el Twitter uno de esos videos https://twitter.com/BoseOfficial/status/1089977782300536844. Si usted es impresionable, no lo vea.

Con la misma sangre fría, con la misma maldad, con la misma hijoeputez de los nazis, los funcionarios de seguridad de Nicolás Maduro, el usurpador, torturan a jóvenes venezolanos, sólo por pensar distinto.

¿Dónde quedó nuestro compañerismo, nuestra solidaridad, nuestra liviana manera de ser? ¿De dónde salieron esos monstruos? ¿De dónde sacaron tanto odio, tantas ganas de hacer daño, tanto resentimiento? ¡Eso no es Venezuela! Yo estoy consciente de que cada ser humano es capaz de lo más sublime y de lo más vil, ¡pero estos se pasaron!

Pero, así como estoy consciente de ello, también lo estoy que las cosas se pagan aquí. Que la vida es un boomerang: Lo que uno lanza es lo que se le devuelve. Me sentaré en la puerta de mi casa a esperar que pasen los cadáveres de los enemigos de mi país.

@cjaimesb