Luis Ramón Rodríguez Mata:
El Tigre después del 23

Como todo animal herido, volvió con un gruñido más fuerte e pesar de no tener aún la presa que lo sustente… fue lento, pero firme en su andar por la avenida principal, con sus amplias pasarelas, gritando a todo pulmón, este eslogan popular: “¡Maduro, vete ya!” Junto con el del Mazo Dando y la “tarita” y “el padrino”, que los bautizó a todos en la catedral de los soles que está en un salón de Fuerte Tiuna y otro en su sacristía en el Palacio de Miraflores.

El Tigre una vez más, iba vestido de su natural amarillo de franjas azules y rojas, como la sangre derramada por nuestros libertadores de aquella gesta emancipadora; todo era algarabía a pesar del hambre de ese día. Era indescriptible la alegría al saber sin prensa de información, que estarán pronto fuera del poder usurpado y violado a toda ley; todo un pueblo los tiene en desacato. Marchas y contramarchas, les dicen que están defenestrados del poder casi con los “ganchos puestos” para ser llevados a un largo exilio aletargado y condenados a cadena perpetua y no precisamente a la que ellos inventaron. Y todo por no haber sabido utilizar la verdad y la razón y haberse dejado arrastrar por la traidora pasión de un poder obnubilado de un “jurásico” líder caribeño, que antes de morir les condujo al despeñadero, al hacerles creer, al encantador de serpientes de aquí, que su revolución sería una copia fiel y exacta de la que implantó él en un tiempo de un desventurado ayer.

Pero nunca les hizo saber que las revoluciones de los pueblos no son nunca iguales y por lo tanto no pueden ser, ya que cada pueblo con su talento y orgullo se da el suyo, y por eso, nunca una sociedad al estilo a la cubana; y en otra razón, somos amerindios occidentales con muchas riquezas minerales naturales, y siempre, quiérase o no se quiera, estaremos inmensos  en el mundo de los capitales, por lo tanto, seremos capitalistas, y lo que debemos hacer con tanta riqueza es ponernos a pensar y debatir cómo construir y desarrollar ciencia y tecnología propias, ante el avance de las mismas y ponernos a tono con el mundo global que hoy por hoy y serán por siempre, los amos del capital, siendo aún más los propietarios de nuestras riquezas. Por esto, comparto el pensamiento del ilustre maestro Don Simón Rodríguez, quien se adelantó  años luz a todo esto, cuando dijo: “O inventamos o erramos”. ¡Ahí les dejo eso!