Javier Osto:
De cómo actúan: Policía Municipal de Pariaguán

Era uno de estos días finales del mes de marzo,  viernes, que es el día en que parece se activan en las carreteras, todos los organismos de seguridad.  Hay proliferación de alcabalas. Además de los puntos permanentes de control  tanto de la Guardia Nacional Bolivariana como de las distintas Policías  ya sean estás, estadales o municipales, se instalan otros puntos móviles  de estos mismos organismos con determinado número de funcionarios.

I

En este contexto, entonces, se produce lo que podríamos llamar el chequeo y rechequeó tanto de documentos personales, así como de sus equipajes de las personas (ciudadanas y ciudadanos) que por alguna razón debemos trasladarnos por las vías, bien sea en vehículos propios, de pasajeros o de cola, que últimamente es casi la opción que está tomando forma, ante la grave situación que agobia a la mayor parte de los venezolanos.

II

Era ya de tarde. Venía de El Tigre donde había ido a un chequeo médico y a visitar mis hijas,  de pasajero para San Diego de Cabrutica. En el trayecto de Pariaguán a San Diego que son apenas 129 kilómetros, ese día funcionaban siete (7) alcabalas. Saliendo de El Tigre, en la entrada misma de la ciudad la primera. (Policía). Sólo ojearon el vehículo de una línea que opera entre el Tigre y Pariaguán y continuó, luego el punto permanente de la entrada a Caico Seco, igualmente le dieron continuidad después de asomarse al vehículo. En el Punto Permanente de la Guardia Nacional Bolivariana en Las Piedritas, mandaron estacionar “a la derecha” revisaron baúl de forma respetuosa. En el punto de entrada a El Chaparro, sólo un saludo de cortesía.  

III

En Pariaguán, con un conocido que vive en San Diego, después de un rato de espera se completó el viaje. Cinco pasajeros, incluyendo una dama, cuatro 4 íbamos en el asiento trasero; entre ellos un joven que tiene su bodeguita en San Diego, que viene siendo una de las  pocas bodegas que ya quedan en el pueblo y por supuesto, compra algunos productos para surtir las pocas cosas que se pueden vender a quienes vivimos en esta zona, igualmente maltratada por la crisis social.

IV

Saliendo de Pariaguán antes del Santo Cristo,  una alcabala (policía del Estado), pararon el vehículo ojearon preguntaron de quien eran los productos y dieron continuidad. Aproximadamente  un kilómetro de allí, otra alcabala (Policía Municipal de Miranda). En tono poco cortes “parece de aquel lado, bájense todos”. Entre los funcionarios había un gordito afranelado con un arma al cinto, que antes de terminar de bajarnos me dijo: “dame tu teléfono. Todos ustedes tiene cara de cobreros”, le dije por cual motivo yo debía entregarle mi teléfono, la respuesta del funcionario, (supongo era funcionario los demás todos estaban uniformados), fue “aah ¿no me quieres entregar el teléfono?, bueno estas detenido” y me empujó y le dijo a otro “mételo ahí” indicando hacia un vehículo gris de la policía Municipal. Luego con un manotazo casi me arranca el telefonito “aah ¿no querías entregarlo?” Este mismo señor, (funcionario) tomó parte de los productos del joven bodeguero y se los tiró al capó de un vehículo pidiéndole la factura, luego el joven sacó las facturas y le alegaron que esas facturas no estaba selladas por X o por Y. y como el joven protestó, uno de los funcionarios gritó: “cállale la boca a ese que se la quiere dar de abogado”. Finalmente le devolvieron su mercancía y como a todos nos habían quitado los teléfonos, también nos los devolvieron después de haberlos escudriñado… Y continuamos la marcha. Ni siquiera pidieron documentos de identidad o del vehículo.  En Moja Cazabe en punto de control de la Guardia Nacional, sólo nos dieron un vistazo. Entrando a San Diego, ya casi con la noche, otra alcabala de la policía estadal pararon el vehículo nos mandaron bajar a todos y como algunos funcionarios eran conocidos, nos indicaron seguir, con un tono de respeto como debe ser.    

IV

Conocemos a Ángel Vázquez, alcalde de Pariaguán, hombre de convicciones y de lucha social y conocemos mucha gente del equipo de gobierno municipal de Miranda, y sabemos que la mayoría es gente comprometida con la ética y con los principios de respeto ciudadano. Por tal razón, este tipo de actitud de unos funcionarios policiales que pertenecen al Instituto de Policía del Municipio Miranda, que por el hecho de llevar encima un armamento de (reglamento), piensan que eso les da cabida para endilgarle epítetos y amenazar a ciudadanos, violando las más elementales normas del derecho y el respeto, deja mucho que desear. Y debe llamar a la reflexión a quienes tiene las riendas de la gerencia municipal.    Sabemos que muchas veces lo hacen para que alguien les diga una ofensa y luego decir que “le están faltando el respeto a la autoridad”, cuando en realidad es este tipo de acciones las que violan las normativas legales.

San Diego de Cabrutica, abril  de 2019