Enrique Viloria Vera:
¡De Caracas pa’ La Haya!

Tortura: el término se refiere a infligir de diversas maneras y con diferentes instrumentos, un dolor físico severo o un sufrimiento psicológico, con el fin de castigar u obtener información. La “tortura” también puede hacer referencia a una angustia mental extrema o dolor físico insoportable no infligido por otra persona. Esta palabra deriva del latín “torquere” (tormentar)

Podrán torturar mi cuerpo, romper mis huesos e incluso matarme. Así, obtendrán mi cadáver. No mi obediencia Mahatma Gandhi

 

En la época en que Venezuela no era miserable ni menesterosa, y mucho menos necesitada, era frecuente ver carros, camionetas, minibuses, con un anuncio explicativo de origen y destino: De Caracas pa’ Margarita, de Valencia pa’ Mérida, de MCBO pa’ Pto Ordaz.

Eran anuncios de felicidad que comunicaban el placer esperado por una familia en pleno disfrute de vacaciones o días festivos. Era la Venezuela feliz, el país para querer que nos han sustraído los socialistas del siglo XXI.

En estos tiempos siniestros, La Haya se ha convertido en tema recurrente de los demócratas de allende y aquende. Recordemos que La Haya es una ciudad del oeste de los Países Bajos que se encuentra en la costa del mar del Norte. El complejo de edificios Binnenhof es la sede del parlamento holandés, mientras que el palacio Noordeinde, que data del siglo XVI, es el lugar de trabajo del rey. La ciudad también alberga la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, con sede en el Palacio de la Paz, y la Corte Penal Internacional.

Esta última fue creada por iniciativa de la ONU el 17 de julio de 1998, mediante el Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional entró en vigor el 1 de julio de 2002. El nacimiento de una jurisdicción independiente constituyó un paso histórico fundamental para la universalización de los derechos humanos. La Corte Penal Internacional (CPI) es el primer tribunal internacional de carácter permanente encargado de juzgar a los responsables de crímenes contra la humanidad, de genocidio, de crímenes de guerra y, tras la Conferencia de Revisión del Estatuto de Roma celebrada en Kampala en 2010, del crimen de agresión.

A la luz del Informe de la Alta Comisionada Derechos Humanos para los Derechos Humanos de la ONU sobre la Venezuela socialista del siglo XXI,, de las investigaciones llevadas a cabo por perseguidos periodistas nacionales y extranjeros, por observadores ad-hoc, y de las desgarradoras fotos de los atropellos cometidos por los esbirros socialistas, y, sobre todo por las denuncias de las propias víctimas, parece ser que pronto veremos surcar en el cielo caraqueño a un avión repleto de imputados e imputadas por crímenes de lesa humanidad que anuncie al mundo libre, en su blanco fuselaje:

 

¡De Caracas pa’ La Haya!