ANTONIO JOSÉ MONAGAS :
La emboscada del totalitarismo

Los enredos a que ha conducido la actual crisis política, no han sido fortuitos. Por lo contrario, son inducidos por cuanto los mismos constituyen el mejor “caldo de cultivo” para propiciar las ambigüedades y confusiones necesarias sobre las cuales descansa y se consolida el despotismo que induce todo gobierno totalitario. De hecho, la crisis política que se ha desatado sobre Venezuela, además de agudos desarreglos propios del caos animado a la sombra de la represión alcanzada, ha provocado que problemas acumulados, todavía no prescritos por la indolencia de quienes creen estar comandando cuarteles, se hayan desanudados de sus amarres históricos deviniendo en graves conflictos y serias contradicciones hasta ahora no resueltas. Ni tampoco antes ocurridas. Ni mucho menos, consideradas en la plenitud de su incidencia.

Buena parte de tan difícil situación, pudiera explicarse en la ineptitud de gobernantes carentes de la debida formación política. Así como en su desmedida procacidad. Pero también, por causa del desparpajo promovido por una impertinencia capaz de desconocer el clamor de una sociedad angustiada por el nivel de dificultades inconclusas que padece. En medio de estos avatares, surgen insuficiencias que como problemas al fin, avivan la crisis conveniente al sentido que le aplica la praxis revolucionaria pretendida por la ideología sobre la cual se apoya el programa del régimen político venezolano vigente.

En la concavidad que los efectos del autoritarismo prescriben como condición para perturbar la institucionalidad democrática, está el perverso ejercicio político de jugar al desbarajuste de conceptos fundamentales para el ordenamiento jurídico. Es entonces cuando se advierte gruesas confusiones con lo que significa, por ejemplo, los términos municipio, municipalidad y municipalización. Esto que pareciera ser un simple juego de palabras, busca desubicar la trascendencia de dichos conceptos con el malévolo propósito de desorientar otros relacionados con participación, responsabilidad social, contraloría social. Pero particularmente, con el que implica el sostén del concepto “democracia”, que es libertad.

Al apostar al desmontaje de tan capitales nociones, el totalitarismo se abre el camino para imponer tendencias políticas sobre las cuales se le hace fácil esculpir sus perversos propósitos. Así, con un discurso acomodaticio a la coyuntura que induce la desesperación de una sociedad que se plantea la inminente recuperación de los proyectos de vida de su gente, el gobierno tiránico venezolano comienza a irrumpir espacios democráticos apoyándose en su capacidad de resentimiento, insolencia e indecencia. Así penetra y convulsiona toda institución que exalta y exhorta sentimientos y actitudes democráticas.

De esta manera, asalta o agrede no sólo instituciones arrebatándole la legalidad y atropellando la legitimidad correspondiente. También, horadando la consciencia, el pensamiento y la dignidad de quienes se aferran a reivindicar derechos humanos y la ansiada libertad, necesaria para tallar la imprescindible autodeterminación del hombre. En consecuencia, frente a tan grado de problemas que padece Venezuela en todos sus terrenos, salpican los efectos de lo que puede resumirse como: conceptos políticos en la emboscada del totalitarismo.