María Griffith:
Análisis-síntesis

Enseñar y aprender con todo el cerebro es tratar deliberadamente de armonizar nuestros dos hemisferios y, en consecuencia, utilizar nuestro hemisferio izquierdo con todo su potencial lógico-analítico como organizador de las ideas creativas que provienen del hemisferio derecho.
Por un lado, analizar es el proceso base del pensamiento crítico (hemisferio izquierdo). Es el proceso de distinguir y separar las partes que constituyen un todo para conocer sus elementos y como éstos se interrelacionan. Ayuda bastante formularse, preguntarse, por ejemplo: ¿Qué voy a analizar? Cuya pregunta nos ayuda a delimitar el todo.  ¿Para qué voy a analizar? Nos dará la respuesta del objetivo perseguido con tal análisis y por último ¿Cómo puedo, quiero o debo descomponer el todo? Con esta pregunta se trata de seleccionar el tipo de análisis acorde con la situación y al objetivo planteado. La descomposición de un todo en las partes que lo conforman nos coloca ante un análisis estructural. Cuando nos centramos en las características, hablamos de un análisis cualitativo y si detallamos los pasos o etapas que ha seguido un objeto o situación en su proceso de evolución nos referimos a un análisis operacional.
A manera de ejemplo, en biología podemos analizar el aparato respiratorio, para lo cual lo primero que debemos hacer es dividir el todo en sus partes, sin olvidar que una parte  de dicho sistema puede convertirse en un todo; especialmente cuando ese todo resulta extenso o complejo. En este caso podríamos tomar los pulmones como un todo y poco a poco ir avanzando en el análisis del sistema en su totalidad.
Por otro lado, el proceso de síntesis constituye la base del pensamiento creativo (hemisferio derecho) y se define como el proceso mediante el cual combinamos elementos diversos para formar un todo coherente. Realizar un esquema, un dibujo, una dramatización son ejemplos de síntesis. La combinación de los elementos que conducen a la síntesis se puede dar en dos direcciones: En la reconstrucción del todo original o en la integración de las partes de un todo diferente, incluso tomando elementos pertenecientes a otros todos. Esta síntesis daría origen a un todo distinto al original, por ejemplo el alumno que utilizando material de desecho crea un nuevo todo.
¿Cómo integrar entonces las funciones ambos hemisferios cerebrales? Como docentes creativos podríamos estimular constantemente la cooperación armónica entre ambos hemisferios con actividades parecidas a las siguientes: Colocar títulos a dibujos o textos narrativos surgidos del grupo; redactar historias de suspenso, románticas o de ciencia ficción con diez palabras ofrecidas al azar por el grupo; elaborar caricaturas a partir de situaciones de la clase; producir un noticiero con los episodios vistos en clase; crear o mejorar diseños seleccionados al azar  (maquetas, áreas verdes, papeleras, la disciplina, la actuación del docente, entre otros).