EARLE HERRERA :
Un misterioso punto rojo

Siempre estuvieron allí, por lo menos desde hace década y media, pero fue el día de su naufragio,  20 de mayo de este sancionado 2018, cuando Henry Falcón descubrió el primer punto rojo de su desgracia. El impacto tuvo los devastadores efectos del estrés post traumático. Aunque el punto bermellón recién descubierto estaba exactamente a 215, 43 metros del centro electoral, el encandilado candidato lo vio a boca de jarro de la mesa número 3.
Esas refracciones ópticas siempre sobrevienen con los descubrimientos tardíos. Falcón no supo de los puntos rojos, como tampoco de los azules, blancos, amarillos y naranjas que coloca la oposición, ni siquiera cuando el chavismo lo  hizo su candidato a alcalde por dos veces y él mismo ató las cabuyas de más de un punto escarlata en Barquisimeto. Entonces su corazón era rojo rojito, como el del sujeto que casi destruye Pdvsa y  ahora hace que no se acuerda.
Culpar a los puntos carmesíes de los cuatro millones de votos de ventaja que le sacó Maduro deja con los ojos blancos a cualquiera. Esto obnubila e impide aceptar que prometer un paquete tipo  FMI remitía a los electores al sangriento 27F (el Caracazo) con sus tres millares de muertos.  Asimismo, colocar a su diestra a Claudio Fermín y a su siniestra a Eduardo Fernández era dibujar un cuadro siniestro del retorno de la Cuarta. El general Gómez  habría advertido: “La culpa no es de la estaca…”.
En su descargo, digamos que Falcón no es el único derrotado en serie al que  asaltan los  descubrimientos tardíos y los fantasmas colorados. Hausmann en 2006 vio volar sobre el CNE un “cisne negro”. Ramos Allup salió en 2007 a buscar las “pruebas del fraude” y todavía no ha regresado. La ultraderecha descubrió una partida de nacimiento colombiana   y, buscándola, se perdió en Macondo. Se ven cosas.
Nunca fue más patético un candidato como la noche en que Falcón reveló al mundo su descubrimiento de los puntos rojos, algo sólo comparable con el hallazgo de los agujeros negros por la Nasa. Nunca nadie pateó tan rápido a los casi tres millones de electores que le dieron el voto. Nunca fue tan gris un candidato ni tan viscoso un punto rojo.
P.S: Cayó la Adrenalina Caribe de mi sangre y se hizo lúgubre la noche en Bellas Artes, Evio Di Marzo.