Norelkys Rondón: De tu propio veneno

Esta hija de Aragua de Barcelona se proyecta como vuelo de garza en los llanos de Venezuela y Colombia con letras de excelente factura y acompañamiento musical de primera línea

CARLOS SAN DIEGO

Aragua de Barcelona, más que un espejo del llano en Anzoátegui, es un pedazo de lo más puro de llano en el pecho de la geografía de este estado del oriente de Venezuela. Su esencia de pueblo huele a los campos cuando en las tardes se tostaba café con papelón.

Es esa esencia que ha nutrido su cultura por años. De allí han surgido innumerables creadores, cultores y hacedores de arte humano. Bien, poetas y escritores, artesanos, teatreros, pintores, cronistas, músicos, compositores y cantantes.

Una de estas cantantes es Norelkys Rondón. La llaman “la india” por su largo pelo negro que parece estar siempre peinado con “champú” de cayena. En Aragua de Barcelona nació y se crió bajo el techo de una familia en la que la música fue sustento del alma, con el hilo conductor y ejemplar de sus padres, María Rodríguez y Ramón Pérez, conocido como “cantador de parrandas”.

El primer escenario

Topochita y vivaz, con la inocente picardía de las niñas que les gusta jugar trompo y pichas bajo la sombra de un cotoperiz, a los nueve años de edad Norelkys Rondón, comenzó a cantar. En los eventos culturales era la voz que representaba a la escuela Domingo Guzmán Bastardo, interpretando canciones de artistas llaneros ya consagrados.

Culminada su etapa de bachillerato, dispuesta a hacer del canto su profesión, comenzó un periplo de preparación que la llevó a distintas ciudades, distintos escenarios y distintos maestros, que con sacrificio, afán y amor por la manifestación de la música llanera, al final lograron pulir una de las voces femeninas actuales más decantadas, afinada y limpias con que cuenta el llano. Es como el paso de la brisa que estremece al arestinal, lo calma, lo apacigua, lo duerme con la ternura de su caricia.

Buena selección

A su virtud natural y cuido de la preparación vocal, Norelkys Rondón, para grabar sus producciones discográficas, selecciona material de excelente factura lírica y melódica. Aunque es ácida y a veces les lanza la estocada hasta las entrañas a los hombres, no ensucia sus letras. Limpio es también el registro de los músicos que la acompañan. De hecho, la mano solidaria y cuidadosa de un excelente ejecutante, como Adelmar Paz, es un canoazo favorable a su trabajo y obra digna; perfección que busca en cada producto que coloca en el mercado. Se nota que hasta que no domestica una canción, hasta que no le llega al alma, no se aventura a grabarla.

Entre los discos que ha grabado “la india” de Aragua de Barcelona, contamos “La voz del milenio”, “Allá en mi llano”, “Cuando me mate este amor”, “Chaparriá por tu recuerdo” y lo más reciente que ofrece, “De tu propio veneno”. Grabaciones que ha realizado con el respaldo de músicos como José Archila, Carlos Tapia, Julito González, Elio Corona, Ramón Mota, Ernesto Laya, Yorbis Soler, Rolando Sequera y Adelmar Paz, entre otros.

Algunas piezas

En Venezuela y Colombia, de las mujeres que le cantan al llano, en los últimos años, es notable su presencia en espectáculos y en el ámbito de radio, portales web y redes sociales, donde sus canciones repercuten con éxito: Nombro apenas algunas: “A rey muerto rey puesto” (Santiago Medina), “De tanda en tanda” (Enrique Belisario), “Mi potro, mi novio y yo” (Ángel Cortés), “Pa que le quede bien claro” (Santiago Medina), “Ya para qué” (Enrique Belisario), “Chaparriá por tu recuerdo” (Rafael Quintana), “La gabana verraca” (José Figuerdo – “Indio” Figueredo), “Camino del alma mía” (Wilmer Tovar) y “De tu propio veneno” (Santiago Medina).

Más que un espejo del llano, la voz, las canciones, la melodía de Norelkys Rondón, son esa esencia renovada que invade los sentidos humanos como el aroma del café recién tostado por manos sabias en cualquier rincón de la tierra madre.