Mayra Ponce: La guakariña de Guanipa

A punto de estrenar su primera producción discográfica, invita a los demás cantantes a mantenerse unidos en defensa del folklore venezolano

CARLOS SAN DIEGO

Canta como paraulata herida por un despecho. Pero no es que esté enguayaba. Es que cuando canta se enamora de las canciones y entrega el alma en cada interpretación.

Se crió entre Valle de La Pascua, estado Guárico y San José de Guanipa, estado Anzoátegui. Les hablo de Mayra Ponce. Ella nació en San José de Guanipa, el 31 de agosto de 1979. Son seis hermanos. Tres varones y tres hembras. Uno ya fallecido. Ella es la única que canta. En los demás prepondera la pasión por el deporte.

Después de estudiar en la escuela La Florida de su ciudad natal, ingresó al liceo López Castro, de la misma localidad. Su participación en los parrandones decembrinos de su etapa de liceísta, fue su primera experiencia en el canto con acompañamiento musical. Lo hacía porque quería cantar. Pero no era la tendencia que más le gustaba.

De los parrandondes, Mayra Ponce, pasó a integrar la agrupación Sabor Latino, que con el ritmo de la música bailable aún anima fiestas en diferentes pueblos y ciudades de la zona, bajo la dirección de Jesús González.

Contacto llanero

Al comenzar estudios universitarios en el Instituto Universitario de Tecnología José Antonio Anzoátegui, hoy Universidad Politécnica Territorial, se integró a Los Copleros Universitarios. Así tiene contacto con lo que realmente quería, cantar música llanera. Participó en un festival de esa casa de estudios, que fue la brecha para incursionar en otras competencias de canto en el ámbito nacional.

En ese entonces, su corazón se enamoró de un hombre. Se hizo madre. Las aguas mansas del río se tornaron turbulentas. Vino la separación de pareja. Mayra siguió cantando. En esos días surgió de su talento creativo otra de sus facultades, la de componer, escribir sus propias canciones.

Compromiso

Cuando retoma los estudios universitarios para graduarse en las Misiones, conoce al profesor Pedro Bolívar, quien la oye cantando y la escoge para participar en el aniversario de la Misión Sucre en la escuela La Asunción de San José de Guanipa. Sólo dominaba dos canciones llaneras: “La flor de Zaraza” de Simón Díaz y “Laguna vieja” de Reynaldo Armas. El profesor Bolívar le sirvió de guía al igual que el poeta Ramón Centeno, presidente de Fundamusican de Guanipa, institución a la que pertenece, así se decidió por el género de la música del llano; en algo quizás, por el hilo sanguíneo de su papá Miguel Ponce, nativo de Valle de La Pascua, mientras que su mamá, Carmen García, nació en Santa Cruz de Orinoco, estado Anzoátegui.

La querencia por el llano, por las costumbres, tradiciones, faenas y paisajes, se las afianzó en el pecho, su abuela Ana María Muñoz “abuelana”. Ella le pedía siempre que le cantara. Con ella ordeñaba. Hacía el café de la mañana. Cortaba la leña en el monte. Preparaba los dulces con papelón. Tejía las alpargatas y le escuchaba los cuentos y consejas que eran más que un libro abierto en aquella casa solariega de Valle de La Pascua.

Con las orientaciones recibidas de parte de Bolívar y Centeno, se abre paso en programas de radio que presentan música en vivo como Guanipa Stereo con William Medina y Fe y Alegría con Abel Martelo y su emblemático espacio Unidos de Pueblo a Pueblo. No ha dejado de cantar. Ferias de Cantaura, ferias de Guanipa, ferias de Valle de La Pascua, ferias de Zaraza han visto a Mayra Ponce en el escenario.

Una meta

En el año 2014, manejó el proyecto de grabar su primera producción discográfica. Pero el fallecimiento de “abuelana”, el 15 de mayo de ese año, emocionalmente le causó un vacío inmenso que la condujo a detener por momentos el proyecto de la grabación.

Transcurrido el tiempo y aliviada del dolor de la ausencia física de la abuela, retomó la idea de realizar la grabación del disco. Para ello seleccionó siete canciones. Comenzó las grabaciones en noviembre de 2016 en el estudio Laurel Record de El Tigre, bajo pericia técnica del maestro Héctor Piña.

Al inicio grabó dos canciones con el grupo Génesis del maestro Roberto Rodríguez. El resto del trabajo lo ha hecho con el conjunto del maestro Alexis Almea. El disco, que se lo dedica a su abuela, se titula: “Llanera y criollita”. Esta canción y otra que se llama “Guakariña”, que enlaza la identidad del estado Guárico, de donde procede su papá y la tierra kari’ña de Anzoátegui, de las costas del río Orinoco, de donde procede su mamá, son de su autoría. También incluye canciones de Hernán Bouhaddor Rodríguez “Llanera de requisitos”; de Ignacio Rodríguez “De cantar no me arrepiento”; de José “camarita” Villasana “Nostalgia decembrina”; de Alexander Ruiz “Falso juramento” y de Luis Galindo “Disfraz de hombre”. El disco se estructura entre pasajes sabaneros, golpecitos y joropo recio.

Como todo cantante que se inicia, Mayra tiene sus ídolos. En este caso son Jorge Guerrero y la malograda Elisa Guerrero.

Invitación

Mayra Ponce invita a los demás cultores del canto venezolano a mantenerse en la lucha en defensa del folklore. “Es bueno que evitemos el egoísmo entre nosotros mismos. Si a todos nos gusta la música llanera, a pesar de las diferencias que puedan existir, debemos mantenernos unidos para que crezca su proyección y nosotros crecer junto con ella”.

Así habla Mayra Ponce, esta “guaikariña” que canta como canta una paraulata en la Mesa de Guanipa.