Muguruza se mostró imparable

Caracas. La española Garbiñe Muguruza conquistó ayer por primera vez Wimbledon, el torneo de tenis más prestigioso del mundo, al tumbar en la final a la estadounidense Venus Williams por 7-5 y 6-0.
La jugadora nacida en Caracas hace 23 años sumó su segundo título de Grand Slam tras el de Roland Garros 2016 y se convirtió en la segunda española en ganar sobre el césped londinense. La primera, Conchita Martínez (1994), vivió en primera persona la consagración de Muguruza, a la que lleva entrenando estas dos semanas en el All England Club.
El hecho de que su rival en la final fuera Venus Williams era una especie de revancha para Muguruza, que hace dos años perdió su primera final de Grand Slam ante Serena, la hermana menor de Venus, y en el mismo escenario de ayer.
Se arrodilló sobre la desgastada hierba Muguruza tras 1:17 horas de final -disputada bajo techo por la lluvia- después de que el ojo de halcón le diera la razón en el último punto. Era el final de un largo trayecto: desde que se coronó en Roland Garros hace algo más de 12 meses, su nivel fue cuesta abajo y no fue hasta ayer que volvió a pisar una final.
Y la rival era de cuidado. Venus Williams, 14 años más de experiencia y cinco veces campeona en Wimbledon. Pero la norteamericana se quedó a las puertas de su octavo grande y seguirá suspirando por ampliar una cuenta que lleva parada desde 2008. Se le acaban las oportunidades a Venus Williams, finalista también en Australia este año y que desde 2011 sufre una enfermedad autoinmune que a punto estuvo de apartarla definitivamente del tenis.
Si a la estadounidense se le agotan las posibilidades, con Muguruza la situación es totalmente inversa. El título de ayer la confirma como la líder de la nueva generación y le abre un universo de oportunidades de cara al futuro. Es la única campeona -y doble- de Grand Slam que nació más allá de 1991 y el lunes regresará al “top 5” del ranking.
Fuente El Universal