Javier Herrera la vio caer en su propia trampa

La hermosura de las mujeres, las diferentes caras del amor, los llamados a reflexión, la belleza del paisaje llanero y la sagacidad del humor, están presentes en el primer disco de este cantautor anzoatiguense

CARLOS SAN DIEGO

Entre la ciudad de Pariaguán y la parroquia Boca del Pao, en el municipio Miranda del estado Anzoátegui, está situado el caserío Las Matas. La carretera lo divide en parte y parte; pero es un lugar hermoso. Muchas plantas con flores junto a una especie de bulevar le dan una vista acogedora. Es un pequeño jardín casi a orillas del río El Pao.

Allí, fruto del amor que entrelazó ese alcornoque que es Eustoquio Ruiz y esa planta de trinitraria que es Adela Herrera, nació un 19 de octubre Javier Herrera, a quien con el paso del tiempo, el talento, la sencillez y la humildad, lo convierten en genuino exponente de la música llanera.

Música por la que se interesó desde que era un carajito. La necesidad de acompañamiento musical al momento de cantar, lo llevó a aprender a tocar cuatro. Así comenzó a cantar y a tocar en la intimidad del hogar. “El pollo de Las Matas” todavía estaba en botones.

En una fiesta patronal

Un día de La Milagrosa, el 27 de noviembre, en las fiestas patronales de su caserío, se le invitó a subir a la tarima para que echara a volar su canto. Y en efecto, la prueba fue superada ante sus coterráneos más cercanos. De ahí en adelante comenzó a hacer lo que más le gusta, cantar a su público.

Ha trajinado varios escenarios. Ha recorrido muchos pueblos. Se ganó la confianza y los aplausos del pueblo.

A buen ritmo

Con este aval consideró que era el momento de hacer su primera producción discográfica. Así salió “Caíste en tu propia trampa”. Es un álbum musical compuesto por 12 canciones, que se manifiestan en ritmos de pasajes, golpes y joropos. Escribió todas las letras de este disco. Goza de un registro vocal que le permite interpretar desde géneros recios hasta pasajes románticos.

En esta producción, refleja toda su pasión. Ser compositor de lo que interpreta le permite familiarizarse con cada una de las canciones que seleccionó para el gusto del público. De ellas, trabaja con cuatro en la promoción a nivel de radio y redes sociales: “Caíste en tu propia trampa”, “Serenata mañanera”, “La inconsciente” y “El burro”.

Pero en todo este trabajo discográfico se encuentra plasmado el sentimiento por las bellezas del llano, las tradiciones, el amor filiar y por la hermosura de la mujer venezolana, los llamados a la reflexión del ser humano para tratar de conquistar un mundo más armónico y vivible, y algo que no les ajeno a ningún llanero: el humor, la jocosidad como parte de hacer más llevadero el día a día.

Pluma inquieta

Herrera, acompañado de su cuatro, no deja de escribir canciones. Algunas le nacen, así como el destello de un relámpago a ras de las sabanas de Pariaguán. A otras les dedica su tiempo, las corretea con la yegua mansa de la inventiva hasta que las lleva al corral de las melodías deseadas. Su pluma nunca está quieta. No importa hora y lugar. Es decir, es un bregador del verso. Un creador silencioso como los remansos del río Pao, donde se dibujan los sueños y esperanzas de los hombres de buena voluntad en esta tierra de alma generosa.

DESPIECE

ENLACE

Iván Herrera, que ha sido un estribo para las inquietudes artística de “el pollo de Las Matas”, nos comenta que las canciones de “Caíste en tu propia trampa”, también se pueden escuchar visitando la página web “la puerta del llano”, a través del enlace http://ivanherrera34.blogspot.com/