Liscar Suárez: Un bailarín con las alpargatas bien puestas

La constancia, la preparación y la disposición del éxito lo han llevado a conquistar premios importantes en baile de joropo libre y criollo, amén de experimentar con la danza contemporánea. Es fundador de la escuela de joropo Los Pioneros del Llano

CARLOS SAN DIEGO

Liscar Suárez es uno de esos jóvenes que hacen que a la Mesa de Guanipa el corazón les dance. De carácter jovial entre los amigos, quienes entre bromas y afecto, suelen llamarlo “chivo”, quizás por jerarquía que infunde en el escenario. Riguroso y disciplinado en su trabajo artístico. Ya sea como bailarín o como docente.

Nació en El Tigre, estado Anzoátegui. Su inicio como bailador de joropo fue en el colegio Andrés Bello de su ciudad natal. Aunque no era asiduo a la música llanera, un acto escolar montado por maestras, le hizo descubrir su pasión por el zapateo. Entonces bailó la pieza “El cardenalito” de Reynaldo Armas. Tendría nueve años de edad. Ese día supo que al oír un joropo le hierve la sangre en las venas y le hormiguean los pies.

Taller

Su vocación la ratificó al participar en un taller de baile de joropo criollo que en El Tigre facilitó el profesor Juan Montoya, natural de Palmarito, estado Apure. Montoya lo invitó a audicionar en la Compañía Nacional de Danza en el teatro Teresa Carreño de Caracas. Audicionó y fue aceptado. Allí se formó durante tres años.

Escuela propia

Cuando regresa a El Tigre traía claro el objetivo de crear una escuela de baile de joropo llanero. Así nació en 2004-2005, Los Pioneros del Llano, la primera escuela exclusiva de baile de joropo en el oriente del país.

Desde su fundación, la escuela tuvo una excelente acogida. El trabajo serio, responsable y con resultados tangibles, le han ganado prestigio. Ha crecido rápidamente. En estos momentos el elenco lo componen unos 80 integrantes con edades desde los 4 a 50 o más años. Explica que entre los adultos hay un grupo conformado sólo por representantes de los alumnos de Los Pioneros.

Suárez reconoce que no es fácil en la actualidad mantenerse dentro de un grupo de danzas por lo costoso de los vestuarios. No se pueden dar los lujos que antes se daban. Se vive el tiempo de reutilizar los vestuarios.

En Los Pioneros del Llano, aparte de las técnicas del baile de joropo criollo y libre, también se imparte la formación física, psicológica y hasta espiritual, similar a la de un atleta de alto rendimiento físico. Enfatiza que eso, además de mucho ensayo, disposición, tiempo y paciencia, exige una alimentación acorde con los requerimientos para un gran esfuerzo físico.

Tendencias

Como bailarín, Liscar Suárez destaca en danza tradicional y danza contemporánea. Como docente, también imparte las dos tendencias. Lo tradicional en Los Pioneros del Llano. Lo contemporáneo, lo aplica dentro de Danzas Guanipa, gracias a la oportunidad que le facilita su directora, la profesora Carmen de Aray, que le permite realizar coreografías y montajes de esta especialidad.

A su juicio, la danza contemporánea permite más libertad para contar historias a través de los montajes. En cambio, el joropo tradicional tiene como objetivo en sus figuras una especie de enamoramiento. Parte del hombre que el padre o representante de la muchacha no le permitía que se acercara a ella, y sólo el baile le daba esa oportunidad. Dentro del baile, según Suárez, va implícita la magia del galanteo. Pero es igual de exigente a la danza contemporánea.

El joven bailarín precisa, que la tendencia de joropo libre permite evolucionar dentro de algunos movimientos sin salirse de la base. Innovar dentro de esa línea muy delgada que hay entre el joropo libre y el tradicional o criollo. La innovación jamás puede romper la base. Mientras que el joropo criollo es un baile más sabanero. Se baila en los fundos, en los hatos; es más campesino.

“Los jóvenes preferimos el joropo libre porque permite, precisamente eso, más libertad, pero exige para cumplir con los pasos y figuras una preparación física, amén de oído y disciplina musical para manejar los tiempos que te marca el ritmo”, adiciona.

Sincronía

Aunque se dice que la danza es el engranaje sincronizado de movimientos que la hacen perfecta, para Liscar Suárez más que perfecta, es necesaria la preparación del bailador. “Si está preparado física y mentalmente será capaz de ofrecer un espectáculo no perfecto, pero sí excelente”.

Triunfos

De acuerdo con sus propias palabras, Suárez, es el único bailarín en Venezuela que ha ganado en pareja de baile criollo y libre, joropódromos, joropazos, pareja de baile de danza, danza grupal; competencias que se han efectuado en los estados Guárico, Apure, Miranda, Portuguesa, Bolívar, Anzoátegui, Monagas y Aragua. A Colombia ha ido, pero en calidad de invitado. Su más reciente triunfo fue el de mejor intérprete nacional de la danza en el renglón folklore, evento celebrado en la Casa del Artista en Caracas en 2016.

Criterios

Comenta que en el devenir de la carrera artística, la madurez profesional, permite entender que hasta los sinsabores son buenos. “A veces de una derrota se aprende más que de dos victorias. Aunque ganes, si no sigues la rutina de trabajo fuerte, llagará el día, que el que menos piensas te supere. Por eso, nunca uno debe sentirse vaso de agua lleno. Es preferible sentirse vacío. Se necesita aprender y eso se logra estudiando, entrenando, ensayando. De lo contrario mueres como artista”.

Como docente, afirma que la enseñanza descansa en la constancia, la perseverancia, el ejemplo, el enfoque, la disciplina, el creer en ti mismo, la pasión y el amor en lo que haces. Ese es el método que dice que no sólo trae éxitos en la danza y el baile de joropo, sino en todo proyecto que se emprenda.

Nunca ha llorado sobre un escenario. Pero sí ha explotado de rabia cuando siente que se cometen injusticias.

Propósito

El propósito de su fundador con Los Pioneros del Llano es convertirlos en una institución estable. Más que un patrimonio cultural, permitir que los chamos salgan de allí con algún título. Pudiera ser el de coreógrafo de joropo, avalado en convenio con alguna universidad pública. Y por supuesto, seguir exportando frutos que tengan la capacidad de enfrentar a los representantes de los estados llaneros de tú a tú para continuar trayecto premios a la Mesa de Guanipa.

La pareja

Para Liscar Suárez, en el baile de joropo o la danza contemporánea, si no tienes una pareja que corresponda a los movimientos, no se puede obtener buen resultado. La comunicación entre esas dos personas tiene que ser perfecta. Debe haber mucha complicidad, mucha confianza entre ambos para poder transmitir magia, para hacer sentir que el baile, que el acto es real, que está vivo, que existe.

A lo largo de su trayectoria como bailarín, agradece el apoyo de sus parejas en baile de joropo: Gisell Carvajal, Mileannys Cortés y Manjelit Rivas. En danza contemporánea a: Graciela Rojas y María de Los Ángeles Pérez.

También agradece a sus padres, hermanos y a la profesora Carmen de Aray, directora de Danzas Guanipa.

Según amigos de Suárez, a la hora de gastarle una broma, así como es el único bailarín que ha ganado un importante número de premios en Venezuela, es también el único“chivo” que baila joropo y se le oye la alpargata a lo ancho y largo del país.