Pulso Popular

Desaparece
la venezolanidad

Un país sumergido en la ignorancia será siempre un bastión para los manipuladores de oficio. El venezolano de ahora es víctima de cuanta manipulación hacen los políticos coreadas por sus seguidores  hasta convertirlos en idiotas funcionales al servicio de indoctos personajes de marcada hegemonía en el territorio nacional. Los idiotas somos nosotros mismos que hemos aceptado servir de marionetas a sabiendas las promesas que hacen nunca serán cumplidas. “La sociedad socialista“ pregonada en un país democrático, no es más que un cartabón para engañar a los incautos. Lo mismo ocurre con la “soberanía alimentaria”, “el gobierno de amor y paz” y las tantas veces cacareada “inclusión” que forman parte de una vocinglería tribal  con fachada hipócrita. Toda esta historia tiene como resultados: Los tres millones de venezolanos que huyen  al exterior aunque sea a dormir en la calles como indigentes, el hambre, la muerte por inacción de las autoridades en los hospitales, la inseguridad azotando, la falta de fármacos, el jarabeo comunistoíde de mediocre bagaje cultural penetrando con los abusos y felonías. Soportamos el despilfarro de la más cuantiosa fortuna que país alguno haya recibido en la América meridional. Convivimos frente al delito con una delincuencia desbocada por la ruindad de cuerpos policiales que solo se dedican a perseguir políticos o a ser cómplices de los delincuentes . Presenciamos como los ladrones del erario público se dan el tupé de pasearse libremente por las calles sin que nadie ose interceptarlos para que paguen sus vagabunderías mientras las fuerzas armadas  y el Poder Judicial, acompañan el corifeo de un gobierno que perdió su legitimidad. Todo esto ocurre bajo la bandera de un socialismo caducado en el tiempo quebró el futuro, no solo financiero sino también el de la esperanza colectiva. ¿Dónde está  el coraje que antes demostramos? Nos hemos transformado en la vergüenza internacional simbolizada por  un gobierno  de reciclaje que no encuentra a quien colocar en los cargos por carencia de capacidad e intelecto.

Sermones de
un nazi converso

Martín Niemoller, pastor luterano que apoyó la política anticomunista y antisemita de la dictadura nazi de Hitler después de separarse del nazismo, sufrió en su propio cuerpo las torturas a que se le sometió durante siete años en la cárcel. Al salir en libertad después de la guerra se dedicó a crear iglesias en varias partes y se hizo famoso por sus sermones contra el nacionalismo hitleriano. Uno de sus  más notables reflexiones sobre sus experiencias es una popularizada en el ámbito internacional a la cual dieron como título “Cuando vinieron a buscarme”. Decía Niemoller:
“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guarde silencio porque yo no era comunista; cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guarde silencio porque yo no era socialdemócrata; cuando  vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté porque yo no era sindicalista; cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté porque yo no era judío; cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar”.

Torquemada socialista
El gran perseguidor de los judeoconversos del siglo XV parece haber reencarnado en pleno siglo XXI  en un funcionario investido de iguales funciones a las de Tomás de Torquemada según la Asamblea Constituyente “roja rojita”. Aquel fue uno de los creadores de la Inquisición. Hizo todo cuanto le dio la gana. Redactó documentos, normas, además legislaba. Su palabra aterrorizaba tanto que le llamaron: “Martillo de los herejes”. El sangriento inquisidor ordenó quemar vivos a más de 10 mil judíos. Otros 100 mil recibieron penas infamantes. Nadie escapaba a las arremetidas vengativas del endemoniado sujeto. El torquemada socialista de nuestro siglo en esta Venezuela “revolucionaria y humanista” es terriblemente puntillero. No legisla, aunque tiene una constituyente que aprueba todo lo que dice. Persigue y  acosa  los casos de corrupción que le conviene. En otras actúa como Canciller, hasta se atreve a responder a los gobiernos extranjeros como cualquier dirigente político. En esa vorágine de actuación vive metido entre los medios de comunicación por su habitual pantalleo. No escapan a su rabia sus fintas contra los opositores a quienes acusa de todo lo que se le ocurra, pero en el fondo, la razón de su conducta es que quiere ser nada más y nada menos que candidato presidencial del PSUV…
 
Pizcas
Diosdado Cabello: “Ojalá no hubiera elecciones de nada para que nadie aspire a nada” (deseos no empreñan).
Guedez (Causa R): “El candidato presidencial único resuelve el problema de la Unidad” (el problema de la Unidad no lo soluciona un nombre, sino la conciencia de todos los hombres).
Maduro: “En el 2018 será la misma Tibisay Lucena la que anuncie el nuevo Presidente” (nada nuevo Presidente).
Nueva Ley Contra el Odio: Habría que investigar donde está el origen de ese odio y quiénes son los encargados de calificarlo.
La Comisión Presidencial nombrada para reestructurar la deuda, no tiene un solo economista entre sus integrantes (la improvisación en pleno apogeo).

Palabras para
estos días

“No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura”,  George Orwell (1903-1950, escritor británico).