Pedro Castro: El gabán que quiere ser alcalde

CARLOS SAN DIEGO

Vicente Castro, no ejecuta el arpa. Pero en su camioneta nunca faltaba una. En muchas partes a las que llegaba, la bajaba. Comenzaba una especie de ceremonia como el enamorado que acaricia a la amada de su sueño imposible. Hacía a afinarla. Hacía a tocar. En eso podía pasar horas. Si aparecía alguien que sí tocara arpa, no dudaba en prestarla. Ahí sí empezaba la fiesta. No importa que fuera tarde.
La familia Castro Pino de San Diego de Cabrutica, estado Anzoátegui, por generaciones, de manera creciente, siempre han tenido una afinidad por el culto de la música llanera. Sobre todo el canto y baile de joropo. El antiguo club Caspin era la sede de esa “escuela” espontánea. De ellos, los jóvenes, aunque por circunstancias preventivas y condiciones de salud, San Diego de Cabrutica no los vio nacer, sin embargo, por crianza, por estancias vacacionales y por apego, no aceptan otra identificación, que su naturaleza sandieguera. Con orgullo y dignidad la llevan con la frente en alto. Es una nueva camada que se han hecho profesionales íntegros. Impulsores del progreso, de los gestos de buena voluntad y soñadores con la transformación en engrandecimiento humano de ese pueblito que está montado sobre una inmensa piedra de petróleo.

Reto mano a mano
Una de estos jóvenes es el ingeniero en Telecomunicaciones Pedro Castro, egresado de la Universidad Rómulo Gallegos de San Juan de Los Morros, estado Guárico. Es hijo de Vicente Castro “el novio del arpa”. Presta sus servicios profesionales en Pdvsa División Junín. Padre de familia. Reside en San Diego de Cabrutica. Canta y contrapuntea. Entre sus proyectos incluye la grabación de su primera producción discográfica. En cuanto sus ocupaciones se lo permiten, cada semana “mata tigres” cantando o recoleando versos en algún festival, en los que su intención y valor siempre son enormes. Artísticamente se le identifica como “el gabán camorrero”. Pero de camorrero no tiene nada. Por eso, del apodo sólo se ha relegado al de “el gabán”.  Según Carlos Rojas “el pollo de Botijón” (viejo), dice que Pedro Castro es un buen “sparring” para carear a copleros relancinos. Viene de un reciente reventón criollo en San Juan de Los Morros y de cantarle a su pueblo el día de Nuestra Señora de Las Mercedes y el día San Diego.

Silbando bajito
En medio de todo este pentagrama de quehaceres que comprenden la vida de Pedro Castro, siempre soñando, imaginando, revolucionando ideas y dispuesto a conquistar progreso para su tierra, que comprende no sólo a la parroquia de San Diego de Cabrutica, sino a todo el municipio José Gregorio Monagas, ha propuesto su nombre como candidato a la alcaldía de ese municipio, que tanto adolece de una administración digna, donde se extraen millones de barriles de petróleo a diario, pero el progreso social y de infraestructura muestra un rostro de más de 30 años de involución.
Castro, como lo hacen los llaneros, silbando bajito, se ha metido en la contienda electoral. Upp 89, es la organización política que lo respalda. Entre sus estrategias de gobierno, apunta en pasar al municipio José Gregorio Monagas de  depender sólo producción petrolera, a una potencia agroalimentaria y turística. Mientras que en sus propuestas abarca todos los sectores de desarrollo y calidad de vida de los habitantes de la localidad en materia de salud, educación, agua,  agroalimentación, seguridad, cultura, deporte, infraestructura, ambiente y patrimonio.

Tocando puertas
Así que “el gabán”, no quiere alzar el vuelo rasante sobre su tierra. Por el contrario, quiere más arraigo. Quiere administrar el bienestar de su gente desde el río Orinoco hasta los esteros cercanos a Pariaguán. En eso trabaja. Que Dios le dé la suma necesaria para alcanzar el puesto de alcalde y sabiduría para ejercer el poder como Dios manda. La improvisación queda para sus versos de coplero. Lo demás es hacer realidad el postergado futuro de provecho, para una tierra que lo da todo y recibe poco.