¿Qué dicen las encuestas sobre la situación política en Venezuela?

CARACAS. Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, Saúl Cabrera, socio-director de Consultores 21, y Félix Seijas, director de Delphos, presentaron los resultados de sus encuestas en el foro organizado por Ecoanalítica.
Desesperanza por el futuro, dudas sobre participar el 20 de mayo aumentando la probabilidad de triunfo de Nicolás Maduro, pérdida de la credibilidad en los liderazgos políticos y ausencia de explicaciones claras sobre la estrategia que debe asumirse después de las elecciones presidenciales fueron algunos de los temas que discutieron los encuestadores.

¿La gente quiere votar?
Según Saúl Cabrera (Consultores 21), la necesidad de un cambio de gobierno la comparte la mayoría de la población en una relación 2 a 1 porque entiende que es un requisito indispensable para cambiar su situación económica.
Además, los ciudadanos aspiran a que este cambio ocurra rápidamente, aunque no tienen claridad acerca de la vía para lograrlo. Según los datos de Consultores 21, para la mayor parte de los ciudadanos lo menos traumático sería que Maduro renunciara (el 70% lo avala), pero ante la dificultad de esta opción la gente pide que las diferencias se diriman democráticamente.


“En democracia, esa mayoría generaría un cambio en cualquier país del mundo”, sostiene Cabrera. No obstante, “el caso venezolanos es distinto”.


Para desarrollar su argumento, Cabrera explica que siete de cada 10 venezolanos piensan que es mejor votar que abstenerse y no están de acuerdo con que se llame a la abstención en las elecciones. Sin embargo, cuatro de cada 10 electores sostienen que el fracaso en las elecciones regionales se debió a un fraude del CNE.

¿Falcón está ganando en las encuestas?
La conclusión básica de Cabrera, Seijas y León es que en una elección sin barreras, con el actual entorno de opinión pública, un aspirante opositor de unidad debería obtener la mayoría de los votos. Aunque admiten que después comenzaría el debate sobre si es suficiente o no obtener la mayoría de los votos para que se reconozca el triunfo.
No obstante, para un sector muy importante de los ciudadanos, no existen las condiciones mínimas para que la elección sea percibida como justa  y condicionan el análisis sobre la disposición a votar y las probabilidades de triunfo de quienes adversan al jefe de Estado.


Según los datos de Consultores 21, si se considera la opinión de todos los electores potenciales (sin discriminar por su intención a participar), un candidato de unidad opositor (Cabrera no presentó datos donde se mencionara específicamente a Falcón) obtendría un 55% de los votos, mientras que Maduro obtendría el 30%. Una diferencia de 25 puntos porcentuales. No obstante, ése no es el escenario más probable en este momento, marcado por la percepción o dudas que genera el sistema electoral.


En unas elecciones donde la mayoría de los electores se consideren confiables, la participación pudiese ser superior al 63% de los electores inscritos. En este escenario, un candidato opositor obtendría el 50% de los votos y el aspirante oficialista capitalizaría el 35%. Una diferencia de 15 puntos porcentuales.


Sin embargo, el proceso del 20 de mayo no es percibido como confiable por buena parte de los opositores e independientes. En este sentido, si sólo se considera la opinión del 36% que dice estar en este momento muy dispuesto a votar (mayoritariamente quienes se dicen chavistas), el candidato oficialista tendría el 56% de los votos y el aspirante de oposición capitalizaría el 41%.


Esta ventaja pudiese ser superable si la mayoría de quienes dudan en participar cambian su percepción.  En este sentido, Cabrera sostiene que el 72% del segmento que no quiere votar, si decidiese participar, pudiese  apoyar a un candidato opositor.


Al igual que Cabrera, el director de Delphos afirma que en una elección sin barreras competitivas, en un escenario polarizado, con sólo el 20% de abstención y considerando la opinión de todos los votantes potenciales, un candidato de unidad de la oposición (no mencionó directamente a Henri Falcón) capitalizaría el 66% de los votos, mientras que un aspirante oficialista sólo lograría el respaldo de un 33% de los electores.


Sin embargo, Seijas recalca que para que este escenario exista, deben vencerse dos barreras fundamentales entre los votantes opositores e independientes: 1) la desconfianza en el poder del voto y las condiciones electorales y 2) la desconfianza en el liderazgo opositor.


Si se pregunta a los ciudadanos si vale la pena votar con el actual CNE (sin cambios en las condiciones), sólo el 45% responde afirmativamente.


Por otra parte, Seijas explica que es necesario vencer las dos estrategias básicas del Gobierno para ganar: presión a los dependientes de las ayudas sociales, especialmente las bolsas CLAP, promoción de la abstención opositora generando frustración en los votantes, percepción de que el voto no tiene valor, imagen del liderazgo opositor y abstención mecánica (cierre de centros, fallas de máquinas, etc.).


Según Seijas, en este momento las barreras que rodean a la elección provocan que sólo esté muy seguro de votar el 51,4% de los electores. Entre este grupo, Falcón pudiese obtener el 30% de los votos, mientras que Maduro alcanzaría el 42%. En tal escenario, el pastor Javier Bertucci capitalizaría el 12% de los sufragios.


Según el director de Delphos, si Falcón logra generar una percepción real de triunfo, la mayoría de los votos de Bertucci pudiesen migrar a él colocando la proyección (de un evento sin condiciones) en empate técnico. La duda en este escenario es la capacidad de Falcón y su comando para reclamar el triunfo.


Para Seijas la verdadera batalla sobre el 20 de mayo gira en torno a la “legitimación o deslegitimación del bloque de poder”. Y esta batalla pasa por los resultados de participación que anuncie el CNE.


Para Luis Vicente Léon, la disyuntiva entre votar o no constituye “un falso dilema”, porque lo relevante es la unidad y la estrategia en torno a la decisión de participar o no. En su exposición, sostuvo que ninguno de los dos grupos en que se divide la oposición ha sabido explicar cuál es su hoja de ruta después de los comicios del 20 de mayo.
Aunque León reconoce que la acción internacional es la única amenaza que tiene la oposición frente al Gobierno venezolano, lamentó que “sólo se juega a esto” y descartó que Maduro sea legitimado como mandatario por la participación de la oposición. el oficialismo es inminente.         
Fuente Prodavinci