María Griffith:
Límites y consecuencias

La disciplina de los adolescentes es tan importante como cuando éstos eran infantes. Sólo que a medida que van creciendo, los adolescentes cuestionan más las normas y límites que sus padres le imponen; por lo que es beneficioso que participen activamente en la elaboración de dichas normas.
Es recomendable que se les enseñe a ser autónomos e independientes, para que ellos mismos aprendan a fijar sus propias reglas, ya que su identidad se va formando en la medida en que son capaces de cumplir lo que dicen.  En cuestión de límites o normas no existe nada concreto ni específico, sino que variará de acuerdo a cada familia; las cuales deben proponer normas de acuerdo a sus propios valores. Al respecto el Dr. Fernando Bianco sugiere que se convoque por lo menos cada quince días una Reunión Familiar, en la que participen todos los miembros que conforman la familia y durante la cual, en consenso, se pueden establecer límites, normas y las consecuencias que acarrea el incumplimiento de éstas, entre otros aspectos. Cuando los jóvenes están involucrados en su elaboración, están menos propensos a convertirse en infractores de sus propias reglas.
Una vez que las reglas de convivencia están establecidas y acordadas en familia, empieza el período de prueba y entrenamiento. Siempre se pueden retomar, re-dirigir o recrear si no funcionan de acuerdo a nuestras expectativas.
En este sentido, los padres debemos asegurarnos que las acciones traigan consecuencias. Si su hijo incumple el horario de llegada a casa, establecido como máximo a las diez de la noche, no ignore que llegó a las doce. Usted pierde credibilidad con su hijo si no le hace sufrir las consecuencias por haber llegado dos horas tarde y éste perderá el respeto de sus límites en el horario. Sin embargo, el castigo debe ser proporcional a la falta. Un castigo de seis semanas interfiere con los planes de toda la familia. Mejor hable con él sobre cómo su tardanza le ha afectado a usted. No ha podido descansar por esperarlo. Pero usted todavía se tiene que levantar a la hora de siempre en la mañana, preparar el desayuno, hacer los deberes de la casa e ir al trabajo. Pero la falta de consideración de su hijo le ha causado varios inconvenientes, así que él tendrá que hacerse responsable por algunos de sus deberes para que usted pueda irse a la cama temprano mañana, por ejemplo.
Los adolescentes requieren que sus padres los guíen en el proceso de maduración personal con el debido uso del binomio autoridad y afecto. Por esto, cuando hablamos de poner límites o normas, lo decimos en el mismo marco de la libertad y el respeto por nuestros adolescentes.