José “Cheo” Salazar:
Los compromisos de Venezuela en la OEA

“Siempre tienes dos opciones: Tu compromiso frente a tu miedo”
Sammy Davis, Jr. (1925 –1990)
Comediante, músico e impresionista estadounidense

Mi palabra es un documento. Eso decían nuestros viejos y lo ratificamos en el presente. Es la garantía ética, responsable y digna de comprometerse a cumplir cualquier acuerdo económico, personal o colectivo. En todo caso, para los efectos jurídicos, es menester, tener un documento firmado. En lo que respecta a los organismos internacionales, los países, para que no haya dudas de los acuerdos, que están obligados a cumplir los asociados, para defender principios políticos, económicos y sociales comunes, luego de las rigurosas revisiones y modificaciones de fondo y estilo, firman un documento, que da fe del total y absoluta conformidad. Nadie cae por inocente.
Es más, los países miembros, firmantes de los estatutos de los organismos internacionales, están obligados incluir en sus constituciones ese legajo de normas y son de obligatorio cumplimiento y observancia. Dicho esto, es obvio, que cuando un país, no cumple con lo establecido en las disposiciones que rigen el organismo internacional del cual es suscriptor, tiene que ser llamado a respetar lo acordado porque viola acuerdos internacionales y la propia constitución de su país. Una vez informado de la violación de los acuerdos por vía diplomática y de no encauzar sus acciones por los principios que se comprometió a cumplir, tiene que ser suspendido y de mostrarse reticente a cumplir, hay que expulsarlo y dejarlo como paria en la comunidad internacional. No hay otra opción.
¿Cuál es la exigencia que hace la OEA al gobierno de Maduro? 1- respetar los principios democráticos. Eso incluye, entre otras cosas: poderes públicos independientes, elecciones libres, transparentes, equilibradas y supervisadas, libertad de los presos políticos, cese a las torturas (Tienen que cerrar la ergástula conocida como LA TUMBA) y la apertura de un canal humanitario, para detener el genocidio silencioso que diezma la población venezolana por falta de medicinas y alimentos. La OEA no pide intervención armada, ni invasiones como intenta manipular Maduro y su camarilla. Exige, cumplan lo acordado y firmado en los estatutos de ese organismo internacional que reúne 32 países de la región. Las exigencias de la OEA, favorecen al pueblo que está a merced de un régimen que ya no puede esconder su desviación dictatorial e insensibilidad ante la crisis humanitaria que vivimos los venezolanos. No le busquen 5 patas al gato.
El secretario general de la OEA, elegido incluso con el voto del gobierno venezolano, está exigiendo que Maduro cumpla con los acuerdos y principios democráticos qué, al firmar, se obligó o de lo contrario se coloca al margen de la organización y tendrán que suspenderlo. Ese es el punto ¿Es la palabra de Maduro un documento? NO ¿Firmó el documento para cumplir? NO. Entonces procede la demanda de su cumplimiento en la plenaria y de no entrar por el carril, sencillamente, lo que procede es la expulsión, que es la sanción final. Más claro, no canta un gallo.
Lo que no se puede esconder – internamente y ante el mundo – es que, Maduro y su camarilla, no quiere hacer elecciones – ya vencidas y obligatorias de acuerdo a la CNB – porque las pierde de calle y tampoco, tiene una pequeña dosis de sensibilidad, al ver a sus compatriotas comiendo de la basura, muriendo de mengua por falta de medicinas, continuar regalando 100 barriles diarios de petróleo a Cuba y no permitir la ayuda humanitaria que detendría la mortandad de hermanos venezolanos. Esa actitud es traición a la patria.
La verdad es que, no hay ni habrá injerencismo, intervencionismo o invasión armada. Lo que exige la OEA, es el cumplimiento del compromiso aceptado, firmado y refrendado. El respeto con los principios básicos de toda democracia que se respete. Ese es el miedo del régimen. Lo demás son burdas manipulaciones.