Gladys González:
A Pariaguán un cacique le dio su nombre

Fray Pedro de Aguado (1963), lo describe como un hombre alto, fuerte, de gran carácter, valiente y astuto, pertenecía a la etnia de los Caribes, era respetado y admirado por su tribu que le seguía y obedecía fielmente, todos hasta las mujeres recibían entrenamiento de guerra, con su jefe al frente, no soportaba al español invasor,  quien trató, primero de comprarlo con regalos y halagos; pero el valiente Pariaguán rechazó todo trato amigable con Ocampo y Monsalve; junto al cacique Paramaiboa, se organizan para una gran batalla.
De nada sirvieron los ruegos y consejos del padre De las Casas; Oviedos y Baños (1963), Paramaiboa y Pariaguán se enfrentan a Ocampo y Monsalve en el sitio de Los Cardones (Edo. Monagas).
El historiador Carlos A. Gómez (1996) describe la batalla como terrible, luchan con fiereza; alto, fuerte y corpulento Pariaguán a macanazo limpio hace estragos entre el blanco, pálido enemigo, su fuerte brazo hace caer a muchos; pero eran más los enemigos, que atacaban desde dos lados; su gran amigo el cacique Paramaiboa, pelea valientemente, pero muere en el fragor de la lucha. Pariaguán fue diezmado notablemente, después de las exequias de su gran amigo Paramaiboa; queda triste y desanimado.
La leyenda cuenta, que el sabio shamán de la tribu lo llamó a consejo y le dijo: Que él había quedado vivo por voluntad de los espíritus superiores para conservar su estirpe, debía tomar dos esposas más y marchar a un sitio que ellos le indicarían; “tu nombre y tu raza pasará a otro tiempo, pero tú debes desaparecer vivo para siempre, eso debes hacerlo una noche de cuarto creciente, cuando Chía (la luna), comienza su ciclo de vida, hacia la  luna nueva”.
Pariaguán, se ungió y preparó como lo aconsejó el shamán, ungió su alto, fuerte y corpulento cuerpo con los baños, hierbas y aceites rituales, vistió su atavío de cacique, adornó su cabeza con el penacho de plumas del poder, llamó a los pocos miembros de su pueblo que quedaron y le comunicó las advertencias del sabio anciano.
Todos aceptaron y al despuntar el día partieron hacia las selvas de Guayana, nunca se supo más de ellos, la historia no registra otros datos, sólo las leyendas dicen que una extraña ave, o el eco del viento a veces en noches de cuarto creciente, hacia la luna nueva se oye en la tardecita o en la incipiente claridad de la mañana, un grito “PARIAGUA” “PARIAGUA”, por los lados de la salida norte de la ciudad de Pariaguán.
No se sabe nada del final físico del hermoso y bravo cacique descendiente de Caribes, la historia y la leyenda no lo registran, pero hoy orgullosamente una población al sur del estado Anzoátegui lleva su nombre data más de 250 años, su gentilicio, es fuerte, luchador e invencible, como aquel bravo guerrero del que lleva su nombre “PARIAGUA”.