Carlos San Diego:
Saúl Figueroa: La pasión por lo breve

La sencillez, la cotidianidad, el humor y el placer de revivir lo que hemos vivido y que el tiempo se ha encargado de tirarle encima retazos del manto del olvido, se encuentra en la narrativa del escritor venezolano Saúl Figueroa.
Así se refleja en su obra narrativa, que cada vez apuesta más a la concisión, al corte de los retazos, a lo breve. Ya no quiere desperdicios de palabras. Nacido en El Tigre, estado Anzoátegui.
Figueroa, además de creador literario, cuenta con una sólida formación académica y una dilatada trayectoria profesional y política. Estudió inglés en la Universidad de Texas, Estado Unidos y es egresado de la Universidad de Montana en Ciencias Minerales. Sus trabajos en computación gráfica se han presentado con éxito en Estados Unidos, México, Canadá y Bolivia.
Su trabajo literario, comenzó como columnista en la prensa regional y nacional. Ha publicado los libros de relatos “Recuerdos de la muerte”, “Petróleo y tentación”,  “El último de la estirpe”, “Los cuentos que nadie leyó” y el libro de ensayo social “La comuna y el Estado Comunal”.  
Está registrado como patrimonio cultural de la República Bolivariana de Venezuela (2004). Sus cuentos breves han recibido premios y distinciones literarias en España, México, Argentina y Venezuela.
En el campo profesional ha prestado servicios en la industria petrolera, petroquímica y carbonífera nacional donde ocupó diversas posiciones de supervisión y gerenciales. Fue director general de la alcaldía de El Tigre estado Anzoátegui,   director técnico para la descentralización del Estado, asesor de la Asamblea Nacional Constituyente y miembro del Consejo Presidencial para el Poder Comunal.
“Desde niño leí con angustia existencial a García Márquez, Juan Rufo, Ciro Alegría, Miguel Otero Silva, Herman Hesse y tantos otros, que sin dudas dejaron una huella importante en mi estilo. De joven escribí  alguno que otro relato o cuento, pero es a partir de 1993 que comienzo a escribir con un poco de disciplina. Mi primera publicación salió precisamente  en ‘Mundo Oriental’, editado en El Tigre,  un relato titulado ‘La última partida’, que gustó mucho y me estimuló a seguir publicando”, comentó en alguna entrevista.
A través de su escritura Figueroa intenta rescatar para la posteridad  lo que la historia formal jamás registrará: La cotidianidad, la pequeña historia, la de todos los días, la de la generosidad y la picardía, del llanto y de la risa, la de las luchas y los sueños, el sacrificio y las hazañas del transeúnte anónimo  de un pueblo de calles laberínticas, en donde muchas veces, como lo dijo el poeta Helí Colombani: “Ser de aquí significa haber llegado / en lugar de haber nacido”.
En parte de su obra publicada, “Recuerdos de la muerte”, nos cuenta desde la perforación del pozo Oficina Uno que dio el origen a la formación de la ciudad de El Tigre, hasta los últimos días de 1999; en “Petróleo y tentación”,  se remonta a  la invasión española hasta los últimos días del siglo XX.  En “El último de la estirpe”, abarca desde crucifixión de Cristo hasta el año 2000.
El lenguaje lo maneja con mucha suspicacia oral, algo de humor, ironía y erotismo, como queda demostrado en sus novelas “Entre las garras  de Miuni”, “Causal de divorcio”, “Locuras en Guanipa”, “Las mañanas de mi mente” y “Vivir a cuatro manos”, “El burdel de la vida”,  entre otros de sus títulos. Sus próximos pasos en la creación literaria será ejercitarse en la dramaturgia. Pues la vida no deja de ser un teatro, breve, tan breve, que cuando despiertas la puedes perder.