Javier Osto:
Aguas del Orinoco ¿Por qué no?

Uno que es campesino y que vive en estos lares apartados por estos caminos del Orinoco, donde la tecnología y el desarrollo de nuestros pueblos todavía está a unos cuantos años atrás, En estos lugares, que antes eran espacios llenos de paz y armonía, donde reinaba el silencio en la distancia, a no ser, que el grito del llanero tras el rebaño de ganado, el pitio del toro, el mugir de las vacas, la caída abrupta de un árbol, el canto de los gallos, el ladrido de un perro, el trinar de las aves o el ruido ocasional de algún vehículo, dispersaran ese silencio armonioso entre el hombre y la naturaleza. 
I
 En medio de algunas reflexiones, a  veces nos atrevemos a soñar y pensamos cosas extrañas y hasta elucubramos y  alzamos la mirada hacia los horizontes más allá para hilvanar lo bueno que sería  que en nuestro país, en vez de estar diariamente recibiendo a través de los diferentes medios de comunicación noticias de muertos, heridos, marchas y contramarchas; convocatorias  a manifestaciones, trancas de vías, represión, partes de guerra, vulneración de los estatutos constitucionales y pare de contar, con unos actores que en cada palabra vomitan odio, rencor, acompañados de un lenguaje frustrante y agarrotado. 
II
Si en vez de ese asqueante esquema en el cual estamos viviendo, que de alguna manera atrofia la esperanza y perturba el anhelo de promisorio futuro para nuestras generaciones, se hablara de proyectos, de planes, de perspectivas de desarrollo, de iniciativas a corto y largo plazo, de fuentes generadoras de bienestar, de incentivos en los diferentes aspectos para el desarrollo social. Donde el hombre y la mujer, el joven y el adulto, el padre, la madre y el hijo como base de la sociedad,  se sientan comprometido sin la amenaza del estigmatismo, del señalamiento o la persecución por ser de este o aquel pensamiento.  
III
Estando en ese transitar de ideas y anhelos de mirar en positivo, de creer en positivo y de actuar en positivo a pesar de todo, nos vino a la mente aquellas propuestas que hace muchos años, se manejaron como una solución definitiva para el problema de agua para los pueblos de la zona sur del estado Anzoátegui. Recordé al Ing. Félix Wong López, que en una oportunidad hicimos algún recorrido por estas tierras del municipio José Gregorio Monagas en busca de encaminar un proyecto que permitiera traer agua desde el Orinoco hacia los pueblos de este  municipio y también del municipio Miranda. 
IV
Tiempo después hicimos un recorrido similar por diferentes vías de este municipio y se tomaron coordenadas con un equipo del Proyecto Socialista Orinoco  (PSO) y hasta se hicieron algunas reuniones en San Diego y en Zuata, para hablar del la viabilidad del proyecto. En alguna de las cadenas del presidente Chávez, cuando hablaba de las potencialidades que tiene esta zona, y cuando habló de la Gran Autopista del Sur, y del ferrocarril, también se refirió al Proyecto Aguas del Orinoco para los pueblos de la Faja.  
V
Y así por el estilo, me quede pensando, ¿Cuantos proyectos de lo que se ha podido y se puede hacer, se han quedado solo para recuerdo, mientras nuestros gobernantes no terminan de salir de una diatriba estéril?  Así como es llevado el petróleo que sale del suelo sobre el cual están nuestras casas, por largas y tramadas tuberías y equipos de mejoramiento,  ¿Por qué no montar también una planta de tratamiento y con mucho menor aparataje llevarles agua a nuestros pueblos y nuestros campos para de verdad incentivar la producción agrícola y ganadera? ¿Por qué no crear la Mancomunidad de alcaldes de la zona sur de Anzoátegui y apalancar junto PDVSA un proyecto macro de este tipo y dejarlo algo sustentable a nuestros pueblo?