Javier Osto:
¿Que esta pasando en Latinoamérica?

Desde  el México lindo y querido hasta la patagonia Argentina, parece que se ha extendido un extraño síndrome enfermizo que paulatinamente y con mayor intensidad en estas ultima décadas  se ha ido intensificado, va tomando cuerpo y evolucionando de manera contagiosa hacia una calamidad de consecuencias impredecibles.

I
¿Será que estar en las altas esferas de gobierno y de poder enceguece tanto y enloquece igualmente, que quienes lo detentan piensan que de verdad están en las nubes, que son seres superiores, que son inoculables y que jamás bajaran de esas esferas donde en una gran mayoría llegan gracias a la buena voluntad de un pueblo esperanzado?

II
¿Cuánto daño le hicieron en las décadas pasadas a los países latinoamericanos los gobiernos dictatoriales? Dictaduras civiles y militares. Gobernantes que se creyeron reyes, dioses, ungidos, y asesinaron, violaron, mataron, encarcelaron, pero sobre todo robaron a su antojo enlodándose en incalculables hechos de corrupción con los causaron tanto dolor a sus propios conciudadanos llevando a sus pueblos a un vergonzoso estado de atraso y el más denigrante subdesarrollo en nombre de una consigna, de un color o de una estrella dogmática en uno de los continentes con las mayores potencialidades naturales para ser con mucho, países de grandes avances y de desarrollos sostenibles.

III   
La palabra corrupción y tortura ocupo un  lugar preponderante en las dictaduras, que durante muchos años se hicieron del poder en Latinoamérica, que en cierto modo no dejaban de responder a la disputa existente entre el capitalismo propulsado por Norteamérica y el socialismo de la Unión Soviética. Donde cada uno impulsaba su modelo a costa de lo que fuera.  Así se impulso el castrismo en Cuba que aún persiste.  La dictadura de Stroessner en Paraguay  que llegó al poder en 1954 y se reeligió en ocho periodos, ya que era el único candidato gobernando durante varias décadas. Se caracterizó por  aplicar diferentes métodos de tortura. Suprimió las garantías constitucionales, prohibió los partidos políticos y ejerció una dura presión. Durante su régimen fueron asesinadas entre 3 a  4 mil personas debido a sus tácticas de tortura contra la disidencia. Y así por el estilo: Augusto Pinochet en Chile, Jorge Videla en Argentina, Hugo Banzer en Bolivia, Anastasio Somoza en Nicaragua, Manuel Antonio Noriega en Panamá. Etc.

IV
En la actualidad en un mundo más globalizado, donde la información y las noticias se relacionan de inmediato con los hechos, la corrupción pareciera ir en ascendencia muy rápidamente en los países de nuestro continente. Cada gobernante que va dejando el poder al poco tiempo aparece envuelto en juicios  vinculados con hechos bochornosos de corruptelas practicadas de las mil y una formas en el ejercicio del poder. Es decir se sigue imponiendo la dictadura de la corrupción en el continente latinoamericano en contra de del desarrollo de sus pueblos. Cada día aparecen nuevos escándalos que son verdaderamente sorprendentes sobre todo en países donde se hablaba de gobiernos progresistas. Preocupante.