María Griffith:
Derechos asertivos

Actuar asertivamente es muy satisfactorio. Ser asertivo quiere decir defender mis derechos de forma no agresiva sin violar los derechos de los demás, lo cual favorece enormemente mis relaciones interpersonales. Pero para poder hacerlo, veamos cuáles son esos derechos asertivos que poseen todas las personas según Smith, 1985  citado por Pinazo, 2006:
Algunas veces, tengo el derecho al mejor lugar o a ser la primera. Si me corresponde el mejor lugar o comprar de primera, no tengo porque ceder mi turno ni mi lugar si no lo deseo.
Tengo derecho a tener mis propias opiniones y creencias, lo cual implica que si me  equivoco, está bien, porque  también tengo el derecho a equivocarme.
Tengo derecho a cambiar de opinión, lo cual me permite evolucionar, aprender, ser flexible.
Tengo derecho a expresar críticas y a protestar por un trato injusto, pero siempre de forma respetuosa a los demás, como me gusta que lo  hagan conmigo.
Tengo derecho a solicitar ayuda o apoyo emocional porque eso no me hace menos que los demás.
Tengo derecho a  sentir dolor y a expresarlo ante aquellas personas que son importantes para mí.
Tengo derecho a ignorar o aceptar los consejos de los demás. Es mi decisión.
Tengo derecho a recibir de los demás el reconocimiento por un trabajo bien hecho, pero sobre todo yo misma debo reconocer mis propios méritos sin importar si los demás nos lo reconocen o no.
Tengo derecho a decir “no” sin sentirme culpable o egoísta. Y si digo “no”, no tengo porque justificarme ni poner excusas ante los demás y mucho menos si no son sinceras.
Tengo derecho a no responsabilizarme de los problemas de los demás. Tampoco tengo porque anticiparme a sus deseos y necesidades.
Tengo derecho a ser tratada con dignidad. Cuando siento que no soy tratada con la dignidad y el respeto que merezco, tengo  derecho a protestar por ello.
Tengo derecho a tener mis propias necesidades y que sean tan importantes como las de los demás.
Tengo derecho a experimentar y expresar mis propios sentimientos, así como a ser mi único juez.
Tengo derecho a pedir lo que quiero y a aceptar un “no” por respuesta.
Tengo derecho a hacer menos de lo que soy capaz de hacer. No siempre puedo rendir al máximo.
Tengo derecho a decidir qué hacer con mi cuerpo, tiempo y propiedad. Eso lo decido sólo yo, siempre que no perjudique a los demás.
Pero también debo ser consciente de que todos cuantos me rodean tienen estos mismos derechos, por lo tanto debo tratar de ejercerlos sin irrespetar los derechos de ellos.

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