José “Cheo” Salazar:
La gratuidad de la educación y salud en revolución

“La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público”.
Pio Baroja y Nessi (1872 – 1956) escritor español.

La educación y la salud siempre fueron gratuitos en Venezuela. En democracia se emprendió la masificación con calidad de ambos servicios públicos y en buena medida se logró. No sólo fue construida una excelente infraestructura en escuelas, liceos, universidades y hospitales, sino que a la par, fueron creados y consolidados varios pedagógicos y facultades de medicinas para la formación docente y de profesionales de la medicina. Fue un proceso sostenido que contribuyó decididamente con el desarrollo y modernización del país. Es historia reciente.
En el año 99 al llegar el “mitómano eterno” al poder, intentó formar una matriz de opinión en el sentido de que, la educación y la salud en el país estaban privatizadas. Nada más alejado de la verdad. Empero, muchos callaron y otros aplaudieron. La mentira fue repetida una y mil veces, al extremo que muchos lo creyeron, sin embargo, como la mentira tiene corta vida, ahora, el venezolano, añora aquellos buenos tiempos, porque estamos de hecho, ante una brutal y salvaje privatización y dolarización de la educación y la salud. Es cuestión de ver los costos.
Los que tienen hijos en edad escolar, pueden dar fe, de esta afirmación. Los útiles escolares, vestido, calzado, desayuno y hasta el papel higiénico que tienen que llevar los niños, poseen precios prohibitivos para los sectores populares. El sistema de salud público está quebrado y el que tiene un paciente, debe llevar todos los medicamentos e insumos que se requieren para que le puedan prestar una atención medianamente aceptable. Los costos de todos esos requerimientos vuelan al nivel del dólar libre. Y no hablar de las clínicas privadas, allí sólo tienen acceso los ricos, enchufados y algunos asegurados cuyas pólizas no resisten los gastos de una intervención quirúrgica menor. Todo se cotiza a dólar libre y al venezolano le cancelan el sueldo en bolivitas devaluados. La verdad salta a la vista.
La gratuidad de la educación y la salud en Venezuela están consagradas como derechos en la Constitución, pero en los hechos están privatizadas. Los costos tienen que asumirlos en su totalidad las “usuarias y usuarios” como pomposamente, llaman en la burocracia vejatoria de la “revolución”, a las víctimas de un sistema colapsado, que sólo funciona, por la buena disposición de los trabajadores de la educación, la salud y la disponibilidad presupuestaria de los necesitados de esos servicios públicos, de lo contrario, sálvese quien pueda. No hay leal, no hay vila, diría un chino.
En esta triste y cruel realidad pregunten cuántos niños dejan de asistir o están abandonando la escuela porque los padres no tienen para proveerles ni el desayuno y cuántos pacientes mueren de mengua asistida porque los médicos no cuentan con los insumos básicos para salvarles la vida. Las estadísticas en revolución son de terror. No es cuento, caballeros.