Ismael Pérez Vigil:
¡Propongan algo!

A todos los que denigran y descalifican a los partidos, sobre todo los tradicionales, a los que arremeten contra a los políticos, contra los dirigentes de la MUD --esa instancia anónima que nadie defiende-- les llegó su momento estelar. No los voy a nombrar, todos saben quiénes son y donde están. La escena les pertenece. Somos todo oídos.
Las elecciones regionales no tienen sentido, dicen, y la sola mención del tema los enardece y les produce urticaria ética; “de que sirve tener gobernadores, si no los van a dejar gobernar”, “ya vimos lo que pasó con la Asamblea, de que sirvió”, alegan. “Igual pasará con los gobernadores y alcaldes”. “Las dictaduras no salen con votos”, afirman.
Supongamos que sí, que compramos el argumento en contra de las regionales, ¿Qué proponen?, porque ya está demostrado --en 2002 y 2003, en 2014 y ahora, en estos cuatro meses-- que para sacar dictaduras como la venezolana, “la calle” tampoco sirve de mucho. El país se puede terminar de ir a la ruina, caer en la más espantosa miseria y a la dictadura no le importa; a ellos no les afecta, en su campana de cristal no hay problemas ni penurias, todo fluye, especialmente las divisas, así que todo lo niegan y ni se van, ni resuelven nada.
Sí, hay que admitirlo, la estrategia opositora no alcanzó el anhelado objetivo final de sacar a Nicolás Maduro. Tal parece que no “faltaba poco”, que no estaba “por caer”, que no era “cosa de días”, que no “sale pronto”, como algunos/as afirmaban frecuentemente.
La experiencia fue amarga y no fue que la dictadura triunfó, se impuso con apoyo militar, con apoyo de la fuerza, de la represión sanguinaria. Ahora no vamos a pretender que quienes argumentan contra las regionales, convoquen a manifestaciones multitudinarias de “calle”, porque la gente se cansó de “calle”. Pero que al menos esbocen una estrategia, un rumbo, que digan algo, que propongan algo que no sea cruzarse de brazos a denigrar de la MUD y de los partidos y esperar a que se produzca un milagro, una supuesta invasión, un alzamiento de los “militares institucionales”, de los que habla Maduro, por cierto.
Dicho lo anterior y culminada mi catarsis, vale la pena matizar las cosas. La “calle”, es cierto, no cumplió su objetivo final; la jornada fue agotadora y la represión brutal, pero todo lo emprendido desde el primero de abril, los cientos de muertos, los miles de heridos y los cientos de apresados sirvieron para desnudar internacional y completamente a la dictadura y eso no es poca cosa, sobre todo porque, repito, la dictadura no triunfó sino que se impuso por la fuerza de las armas.
A la espera de que nos digan otra opción, en la que podamos participar –más allá de “decálogos” con más análisis y propuestas genéricas de organización sin explicar para que– el ciudadano común, ese que no está armado para enfrentarse a la GNB, PNB, FANB y paramilitares del gobierno, sabe qué a la dictadura, en el terreno electoral es en el único terreno en el que le ha infringido derrotas, le ha ganado alcaldías, referendos, gobernaciones, la Asamblea Nacional. Sí, “ingenuamente” votaremos, pondremos testigos en la mayor cantidad de centros y mesas posibles, contaremos los votos, denunciaremos el fraude donde se presente; con eso no va caer la dictadura, pero nos organizaremos y haremos más fuertes y demostraremos una vez más que a la dictadura solo la sostiene la fuerza de las armas, hasta que…