María Griffith:
Hacia un nuevo paradigma en educación

En el IX Congreso Mundial de Educación 2012-2013, Rafael Bisquerra habla de la educación emocional como factor clave en el cambio de paradigma a nivel educacional, invitando a repensar la educación y a suscitar la reflexión.
Pero, ¿qué es un paradigma? Fue Thomas Kuhn en 1970, en su obra Estructura de las Revoluciones Científicas, quien introduce por primera vez el concepto de paradigma. Dentro del concepto se refiere al cambio de paradigma en el sentido de enigmas que son aceptados por una comunidad científica hasta que hay una discrepancia que no se ajusta al marco teórico vigente generando una crisis, de la cual aparecen otras formas de ver la realidad dando origen al llamado cambio de paradigma.
En base a lo anterior, explica Bisquerra que el paradigma que rigió la educación del siglo XX estuvo centrado en el materialismo, es decir, determinado por el conocimiento de la realidad objetiva de las ciencias naturales en la búsqueda de un bienestar material; realidad tristemente apoyada por un principio mal interpretado de la pedagogía, caracterizado por maltratos físicos y emocionales al estudiante, buscando como fin último la cognición, donde el uso del lápiz al copiar del pizarrón para aprender a escribir y a leer es el referente, acompañado de una gran carga de emociones negativas como la angustia y la ansiedad.
Sin embargo, desde finales del siglo XX y lo que va del XXI se hace necesario repensar la educación y enfrentar la realidad con una visión más amplia, desde un cambio de paradigma para abordar el acto de educar incluyendo aspectos que el paradigma anterior no contempla, como acompañar el desarrollo económico y tecnológico logrado con el materialismo, que ya no es suficiente, con una educación basada en valores. En este sentido, en la educación del futuro, el bienestar material también es complementado con el bienestar emocional, que es de carácter subjetivo y nos permite experimentar sensaciones íntimas relacionadas con la satisfacción de realizar una actividad y disfrutar de ello; como por ejemplo, que los estudiantes puedan llegar a descubrir que aprendiendo la podemos llegar a pasar bien disfrutando la experiencia sin necesidad de malos tratos. Todo depende de la disposición del nuevo docente del siglo XXI para crear y recrear estas experiencias de aprendizaje.
En esta nueva forma de aprender y apropiarse de la realidad presente, el lápiz es sustituido por el teclado en una clara invitación a utilizar las nuevas tecnologías como herramienta pedagógica para que el estudiante adquiera el conocimiento. De igual manera, las emociones negativas son sustituidas por emociones positivas. La ira mal regulada origina la violencia, por cuanto si no es bien canalizada conduce a interrelaciones personales conflictivas y causa graves problemas tanto personales, como sociales y económicos.