Luis Ramón Rodríguez Mata:
Grupo Escolar Juan Rafael Hernández Parés (Génesis de una historia: 59 aniversarios)

Frente a la hoy placita Cones, todavía están ubicadas y remozadas en modernas viviendas familiares lo que ayer fue, en la década de los años 50, en plena dictadura perezjimenista la escuela Carlos Delgado Chalbaud y en su parte frontal, un espacio para los días patrios desfilar. Ese espacio es lo que conocemos como la plaza Cones en homenaje  del pueblo de El Tigre al comerciante talabartero don Ancibiades Cones. Todo esto queda a moderada distancia del primer pozo petrolero perforado, llamado Oficina Uno, y la escuela mencionada ya desaparecida fue propiedad y dada en alquiler por la señora Juana Martínez, y tenía como vertientes laterales y frontales a la calle Arreaza Monagas con la esquina de la calle Caracas y la calle Lara, y un poquito más allá, la calle Orinoco, le quedaba.
Pasando el tiempo, la escuela Delgado Chalbaud, nombre que le deviene  de un coronel del Ejército y cuñado del general Pérez Jiménez, posteriormente asesinado, es ubicada en una nueva sede que aún transcurrido el tiempo permanece en la calle Colón, parte trasera de Campo Oficina, muy cerca del club bar norteamericano-venezolano, al que se conoció y conoce hoy en el recuerdo como Casa Nueva York, todavía allí como mudos testigos, están algunas paredes derrumbadas en el suelo y el resto derruidas por el tiempo, y tan sólo viven tres familias casi en los escombros. Pero lo que sí aún funciona son los baños de hembras y varones, y para alimentar el alma de los viejos moradores, por si fuera  poco, sólo dos matas de mango, descansan a octogenarias  en su patio y danzan sus ramas con la música del viento, invitando a soñar y recordar aquellos tiempos.
Y traigo a colación a mi memoria, algunos nombres de maestros del plantel educador de la escuela Delgado Chalbaud, su primera directora fue la maestra Clara Pinto y dando el primer grado, ya que no existía el kínder, a la maestra que por nombre conocimos como Carmencita. Ella era bajita, blanca de piel y era cojita de una de sus piernitas; la maestra Flor Esther nativa de Barquisimeto y su carisma de amor por los niños, se hacía del aprecio de todos ellos, recordándola siempre mis soliloquios mentales, cuando cariñosamente los llamaba ¡Niñitos!
Al mucho tiempo, la maestra Esther, se fue de regreso a Barquisimeto, no sin antes ser una de las primeras maestras que engalanaron con su presencia a la nueva sede escolar de la hoy escuela Dr. Profesor Juan Rafael Hernández Parés.
Después de haber salido de los locales de la calle Colón, detrás de Campo Oficina, la escuela fue trasladada a una nueva sede por demás modernísima con escaleras y dos plantas, con un gran comedor funcional para que los niños bajos de peso pudieran almorzar y un gran escenario para los actos culturales celebrar. Si bien recuerdo a los muchos representantes cuando abarrotaban a todo esto, pero lo  que más les gustaba era el tejer y destejer el Sebucán, la burriquita de San Juan y el tradicional canto y baile de “El manguero”. La parte asoleada de este escenario, donde pernoctaban los representantes y público invitados, también fue utilizada como cancha deportiva para los alumnos practicar y jugar entre salones de 4to, 5to y 6to grados el juego de voleibol. Esta sede finalmente de la escuela quedó ubicada por siempre a un lado de la carretera negra de La Flint. (Continuará).