ANDRÉS YÁNEZ :
Depresión actualmente (Parte XVI)

Decíamos que las personas con depresión, aparte de toda esta sintomatología,  suelen expresarse de la siguiente manera: “Dolido, sombrío, en medio de una bruma borrosa en la que nada penetra”, “Nada ni nadie es bueno, estoy angustiado. No quiero hacer nada ni ver a nadie”, “Todo estará siempre mal, nada es lo que parece”, “me siento lento, con dificultades para moverme, para realizar tareas corrientes. Siento angustia y me riño por acciones del pasado”. “Me siento como una no persona; la vida no parece tener sentido. La desesperanza del infierno. Pierdo todo sentimiento hacia mi familia. No puedo inducirme a hacer algo. Estoy vivo físicamente, pero no mentalmente”. “A veces siento que tengo dos tipos de depresiones. Una es una réplica a la adversidad en mi vida, mientras que la otra llega incluso cuando las cosas están yéndome bien. A veces las cosas alegres aliviarán mis depresiones, mientras que a veces nada hará que mis depresiones desaparezcan. La depresión no reactiva parece deteriorar mi apetito y provoca problemas del sueño”. “Siento como si alguien hubiese clavado un freno en mi cerebro y arrojado sobre él una manta espesa y gris, y todo se ha paralizado.  No puedo ver nada positivo en ninguna parte, pero al mismo tiempo experimento una tristeza constante, abrumadora”. “Pienso que le suceden cosas malas a mí o a mi familia. ¿Por qué me odio tanto? La cortina de depresión está tratando de envolverme. Tengo que defenderme. Estoy lleno de tristeza. Quiero salir corriendo. Espero que sucedan cosas, habitualmente malas. No  puedo tomar decisiones. Pienso que voy a morir al día siguiente”. He entregado muchas cosas en este estado de ánimo. Llego a ser realmente mísero con el dinero, encontrando defectos en todas las cosas, no puedo cerrar los ojos en las noches debido a la depresión”. “A veces me siento y me quedo mirando fijamente la pared durante horas mientras lloro. Digo a la gente que se mantenga alejada, y oscilo entre nada de apetito y comer en exceso. Me vuelvo desaseado”. “En cada ocasión llego a estar seguro de que todo esto pasaría, sin embargo la realidad es otra, continúa el desánimo. Estoy lleno de tristeza y melancolía”. “Me pongo una máscara y actúo como si nada marchase mal”. “Demasiadas ilusiones; todas las tristezas, reales o no, convergen sobre mí. No duermo en la noche. Presento demasiados eructos. Se me quiebran las uñas. Me rasco constantemente el rostro. No puede ver nada bueno o positivo. No puede tomar decisiones positivas. Comete errores recurrentes en el proceso de depresión. Disminución de la líbido. Querer estar solo, querer divorciarse de la raza humana. Su mente quiere clausurarse.
      Muchas personas en estado depresivo la comparan en muchos casos con enfermedades físicas. De hecho hasta en algunos casos un estado de decaída de proceso viral lo han confundido al principio con el comienzo de un episodio depresivo, con sensaciones mente-cuerpo muy similares. En las depresiones endógenas los estados de ánimo son de decaimiento, con sensación del cuerpo de cansado y exhausto.