Javier Osto:
Dr. Adalberto Carrasco Mata, hasta luego

Hacía tiempo bastante  que no había oído mención alguna del nombre de este distinguido ciudadano de la vida pública de la ciudad de El Tigre. Luchador incansable, de una modestia ejemplar y  amigo sin espavientos ni secundarias posiciones. Amante del respeto, del correcto proceder, del buen uso del lenguaje  hablado y de excelente pluma en la palabra escrita.
I
No preciso con exactitud de cuando conocí al Dr. Adalberto Carrasco Mata.  Fue hacia mediados de 1986,  creo era él,  concejal  de la Cámara Municipal del Distrito Simón Rodríguez  y yo formaba parte de la junta directiva de la primera Asociación de Vecinos conformada en el barrio Simón Bolívar II de El Tigre. Luego coincidimos en varias actividades de tipo cultural que se realizaban con mucha frecuencia en el ateneo de El Tigre, de cuya directiva, presidida entonces por Juan Manuel Muñoz (moriche) también yo era  integrante.  
II
Abogado de profesión y asiduo columnista del diario Antorcha, en los tiempos en los cuales la prensa escrita tenía  un prestigio de mucha trascendencia  en el desenvolvimiento social de los pueblos. A principio de la década de los 90, cuando fui designado por el gobernador del estado  Ovidio González, prefecto de mi pueblo, San Diego de Cabrutica, nos mantuvimos en contacto para algunas consultas de tipo legal y en el afán de promover el hecho cultural en esta población,  reimpulsamos la consolidación del ateneo San Diego de Cabrutica que uno años antes había fundado el  poeta Carlos San Diego, y le agregamos al registro estatutario Casa de la Cultura “Benito Ríos” en homenaje al poeta popular Benito Ríos.  Este documento  fue avalado por tres periodos consecutivos  con la firma del abogado Adalberto Carrasco Mata.  
III
En el año 2000 y en concordancia con los preceptos de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, recién aprobada un año antes, así como el mandato del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, de llevar el mensaje de esperanza social y de revalorar la cultura como un derecho y “establecer una sociedad democrática, participativa, protagónica, multiétnica, y pluricultural”, El Dr. Adalberto Carrasco Mata, en compañía del constituyentista poeta Gustavo Pereira, decidieron venir al municipio José Gregorio Monagas a conocer y visitar sus pueblo llevando ese mensaje esperanzador que para entonces emanaba del lenguaje del  comandante. Con ellos anduvimos hablado con la gente de estos pueblos cercanos al Orinoco, haciendo hincapié en la profundidad del contenido visionario de la nueva Constitución.  Por dos noches consecutivas Adalberto, su esposa, su hija  y el poeta Pereira,  durmieron en unos chinchorros en la casa de la familia Ibarra en San Diego de Cabrutica. Ayer Carlos San Diego me escribió un mensaje  “para que sepas,  murió Adalberto Carrasco Mata”. Así es la vida.