América Brito Carrera:
Palabras al garete

“Palabras  al garete” era el título de una columna del fallecido escritor colombo-venezolano Luis Octavio Bedoya. El me aclaró que era como decir palabras sin rumbo.
Hoy siento la necesidad de escribir al viento para que mi mensaje se expanda por todos los rincones de mi querida Venezuela; confieso que me da ahogo, se me atraganta las palabras cuando escucho a un extranjero hablar mal del país, pero peor me siento cuando un compatriota lo apoya en sus insultos. Ciertamente, se ha ido perdiendo el respeto, la tolerancia y el amor pero de ninguna manera vamos a encontrar la PAZ viendo el cielo e invocando al maligno. Hemos visto que  la naturaleza ha sido dura con países  latinoamericanos y nosotros tenemos  problemas graves ocasionados por nosotros mismos. Muchas veces personas de mal vivir indolentes, desadaptados sociales, destruyen en la noche lo poco que construyen nuestros gobernantes. Prueba de ellos son los centros de salud, los desmantelan, les llevan las comidas y los pocos insumos y nadie ve ni es responsable; así igual pasa con los institutos educativos: rompen los archivos, se llevan las bombas de agua, los implementos de baño, destruyen los pupitres y todo queda así. Se afirma que en las escuelas van los huertos escolares, hasta cuándo continúan con estos proyectos que no han dado resultados. Repontencian las escuelas, granjas (como la de El Basquero en El Tigrito) que en el siglo pasado formaban  algunos aptos para las labores agrícolas; acondicionen las escuelas agropecuarias como la que está al lado del tecnológico, con suficiente terreno para el cultivo de maíz, ají, aguacates, mangos, limones por sólo mencionar algunos rubros.
Pongan a funcionar las “hueveras”; continúen produciendo los soyitas; retomen el proyecto de la siembra de maní; estimulen la siembra de plátanos, cambures, naranjas en los terrenos del geriátrico ¿Dónde quedó el proyecto de la Gero-Granja?
Hay que ayudar a los jóvenes con chambas productivas, que haya competencia y estímulo en la producción; valorar el esfuerzo y empeño en el trabajo. También hay muchos hombres, adultos mayores, desempleados deseando hacer algo con remuneración,  lógicamente, Venezuela nos necesita a todos y todos necesitamos salir adelante con honestidad, tesón y trabajo.