Javier Aranaga:
¡San Antonio… cuna de campeones!

Durante una tertulia futbolística a la que ya habíamos perdido la costumbre, nos tocó hacer un repaso a la historia de este deporte en nuestro municipio y obligadamente por las instalaciones que sirvieron de regazo para las glorias del balompié forjadas en su seno, bajo las órdenes de hombres que más que con su conocimiento, moldearon atletas con su tesón y ganas de hacer crecer el deporte que tanto amaron y siguen amando. Particularmente me tocó un lugar especial en la historia… por una parte como protagonista, pero que considero la genial, como testigo de la formación de esa historia.
Recuerdo la década de los sesenta, cuando mi tío el “pelón” Aranaga me llevaba a la avenida 5, al campo abierto que existía donde se perforó un pozo petrolero que si mal no recuerdo fue el OG – 8 y que hoy ocupa el abandonado comedor popular Higinio Meléndez y la sede de la Universidad Nacional Abierta… Jugadores como el “pelón” Aranaga, Horacio Trujillo, Juvenal Freites, Carlitos, el gran “mopito” Figueredo y pare Ud. de contar, fueron los forjadores de esa historia… Recuerdo haber escuchado en una oportunidad que el primer balón de cuero que llegó a esta, fue “importado” por “mopito” Figueredo… vaya Ud. a saber de esa historia.
Con la apertura del Colegio San Antonio de Padua en Pueblo Nuevo Sur, año 1957, se estableció el campo deportivo que más gloria ha dado a nuestra ciudad y en donde jugaron papel importante el fraile Jesús Nogueiro; pero sobre todo el fraile Antonio Vilariño, quien fue el iniciador de la pasión futbolera en el colegio y para nosotros como niños, nos impresionaba ver a aquel hombre que salía bajo el hábito de fraile y se colocaba el uniforme de futbolista, azul celeste con una franja roja en forma perpendicular en el pecho… imagen grabada en mi memoria que luego en el tiempo rememoré al ver ese mismo uniforme vestido por el primer futbolista profesional salido de nuestra tierra… el indio David Mota en el Deportivo Galicia… qué de recuerdos…. Don Pedro Fernández, el carpintero que fungió como entrenador de la Juventud Católica F.C. y de la mano de quien emergieron atletas de la calidad de Rafaelito, Macizo, Samuel López, Omirio Fernández, Munir Yordi, Pedro Ducato, Mario “topolino” Bruno, Manuel Soto, Mario Martínez, Francisco Brito, Luis La Roche, Hernando Omaña y muchos otros que el polvo de la memoria no me permite traer al recuerdo… De esa cancha tan querida salieron estrellas rutilantes del firmamento futbolero, algunos al ámbito profesional y otros de igual o superior calidad que se decantaron por los estudios y hoy son profesionales universitarios ya jubilados… Recuerdo a los hermanos Pedro, Franco y Vincenzo Ducato, dinastía familiar que dejaron huella a seguir por Manuel Barrios, Ramón Páez, José “Agapo” Flores y algunos más que no llegan a la memoria… Cuantos recuerdos y añoranzas… ver desfilar por esa cancha a atletas de la talla de Gustavo Burguillos (kimba Brito), Desiderio González, Rubén Guevara; Horacio “chango” Cárdenas, mi hermano menor Sabin Aranaga, hombres que dejaron huella en el fútbol regional y nacional y que luego moldearon a atletas de la talla de Leo Morales, Giovanny Rivero y Rómulo Otero, este último destacando hoy, en el fútbol brasilero. Ha sido tanta la influencia de El Tigre y su gente, que en un momento la Comisión de Árbitros del Estado, fue dirigida por Dionisio “picolino” Cardogna…